Iván Alomo sufrió diversos traumatismos y debió ser asistido por personal médico. El motociclista que lo embistió tiene 22 años y agredió a otros uniformados cuando era arrestado.
Una nueva noche de furia se vivió en la ciudad de La Banda en el marco de los intensos operativos antipicadas desplegados para frenar las carreras clandestinas. La jornada de violencia urbana dejó un saldo de destrozos en la propiedad pública, policías atacados y un motociclista detenido tras una peligrosa persecución.
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El primer episodio violento ocurrió minutos después de la 1 de la madrugada, en la esquina de Aristóbulo del Valle y Gobernador Taboada. En el lugar, una gran concentración de jóvenes que participaba de las picadas ilegales se dispersó arrojando piedras con gomeras contra la patrulla destruyendo el parabrisas de la camioneta Renault Oroch.
Apenas 15 minutos más tarde, la tensión escaló sobre la Ruta 34 y Dorrego. Allí, un motociclista, a bordo de una Motomel 150 cc amarilla y con escape libre, embistió al comisario Iván Alomo para evitar ser identificado, tirándolo violentamente hacia la banquina.
Tras el impacto, las fuerzas de seguridad iniciaron un seguimiento controlado del sospechoso que se extendió por varias arterias de la ciudad. La persecución finalizó en la intersección de Aristóbulo del Valle y Alfonsina Storni, donde el sujeto fue interceptado justo cuando pretendía ocultarse dentro de una vivienda.
El conductor fue identificado como Iván Villalba (22), quien al momento del arresto se resistió de manera agresiva atacando a los efectivos. Ante su violenta actitud, el personal policial tuvo que reducirlo por la fuerza y trasladarlo hacia la sede de la Comisaría 14.
La escalada de hostilidad tuvo un último capítulo a las 3 de la madrugada en la casilla policial "Lo Bruno", ubicada sobre Ruta 1 y Teniente Ardiles, en el Sector Parque Industrial. El agente Carlos Argañaraz se encontraba realizando la guardia cuando advirtió a dos sujetos con prendas oscuras que se aproximaron de forma sigilosa.
Sin mediar palabra, los vándalos lanzaron una lluvia de cascotes contra el puesto de control antes de darse a la fuga en la oscuridad. El ataque sorpresivo provocó el estallido del vidrio posterior de la casilla, dejando al efectivo en alerta máxima hasta la llegada de refuerzos.
Por disposición de los fiscales Mariano Gómez y Pilar Palavecino, peritos de Criminalística y la Brigada de Investigaciones trabajan para identificar a los agresores. Las autoridades advirtieron que mantendrán los controles de tránsito severos pese a la violencia organizada de estos grupos.
Ataque al comisario
Durante la intervención, el comisario Iván Alomo resultó herido. El oficial, perteneciente a la Dirección General de Seguridad Vial, intentaba detener la marcha del vehículo cuando sufrió el roce directo de la moto.
La maniobra evasiva y el fuerte impacto provocaron que el jefe policial perdiera el equilibrio y cayera pesadamente contra el suelo de la banquina. La violencia de la caída le ocasionó diversos traumatismos y politraumatismos en las extremidades, además de contusiones derivadas del contacto directo con el terreno.
Tras la aprehensión del agresor, el comisario recibió asistencia médica preventiva para constatar el alcance de sus lesiones físicas.