El presidente brasileño cuestionó la cercanía de su rival con Estados Unidos durante un acto en Recife y vinculó sus propuestas de política exterior con la iniciativa Escudo de las Américas, impulsada por Donald Trump.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a centrar parte de su discurso electoral en su principal rival, el senador Flávio Bolsonaro, al cuestionar durante un acto en Recife su postura frente a Estados Unidos y su propuesta de incorporar a Brasil al denominado Escudo de las Américas.
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Durante el acto de campaña realizado este viernes en Pernambuco, Lula apuntó contra el vínculo político de Flávio Bolsonaro con Washington y lanzó una de sus frases más fuertes de la jornada: “Va a dormir enrollado en la bandera estadounidense”.
El mandatario también sostuvo: “Yo nunca vi a un líder nacional besando la bandera estadounidense en un acto de campaña”, en una referencia directa a la relación que su adversario mantiene con el gobierno de Donald Trump.
Las declaraciones se produjeron después de que Flávio Bolsonaro planteara incorporar a Brasil al Escudo de las Américas en caso de llegar a la Presidencia. La iniciativa impulsada por Trump reúne a distintos países de la región en una estrategia de cooperación en materia de seguridad y lucha contra el crimen organizado. Brasil, bajo el actual gobierno de Lula, no forma parte de esa alianza.
En su intervención, Lula también cuestionó a la familia Bolsonaro y la calificó de “traidora”, mientras volvió a colocar la defensa de la soberanía brasileña como uno de los ejes de su discurso de campaña.
La discusión sobre la relación con Estados Unidos se da además en un contexto de tensiones entre ambos gobiernos, marcado por diferencias comerciales y políticas. En las últimas semanas, la cuestión de la influencia estadounidense en la región también ganó espacio dentro de la campaña presidencial brasileña.
Durante el encuentro con sus seguidores, Lula repasó además algunas de las próximas actividades de su campaña y mencionó sus futuros viajes a San Pablo y Minas Gerais, dos estados con un importante peso electoral.
El presidente también se refirió a sus expectativas electorales y afirmó: “Después voy a ganar las elecciones en la primera vuelta”. La frase fue pronunciada durante el acto de campaña y quedó planteada como su propia expectativa sobre el resultado, no como una certeza sobre el desenlace electoral.
El primer turno de las elecciones generales de Brasil se realizará el 4 de octubre, mientras que una eventual segunda vuelta está prevista para el 25 de octubre, de acuerdo con el calendario oficial del Tribunal Superior Eleitoral (TSE).
En el tramo final de la campaña, Lula y Flávio Bolsonaro también reforzaron su actividad en redes sociales. Las estructuras de ambos espacios utilizan plataformas como WhatsApp para difundir contenidos y buscar contacto con los electores.
La actividad digital también derivó en cuestionamientos ante la Justicia Electoral, con denuncias cruzadas entre los distintos espacios por el supuesto incumplimiento de las normas de campaña. En ese escenario, ambos sectores sostienen que sus respectivas estrategias se mantienen dentro de la legislación vigente.
La campaña entra así en su tramo decisivo, con el debate entre Lula y Flávio Bolsonaro atravesado por cuestiones como la relación con Estados Unidos, la soberanía nacional, la seguridad regional y las políticas económicas y exteriores que cada espacio plantea para el próximo período.