Los hinchas del Rayo Vallecano interrumpieron el encuentro ante Athletic de Bilbao para manifestarse contra el presidente del club. El árbitro detuvo el juego dos veces y finalmente decidió suspenderlo.
El regreso del Rayo Vallecano al estadio de Vallecas terminó de la manera menos esperada. El partido ante Athletic de Bilbao, por la octava fecha de LaLiga de España, fue suspendido este sábado luego de una insólita protesta de los hinchas locales contra el presidente del club, Raúl Martín Presa.
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Los fanáticos comenzaron a arrojar avioncitos de papel y pequeñas pelotas de plástico al campo de juego, lo que obligó al árbitro a detener el encuentro para retirar los objetos y garantizar el normal desarrollo del partido.
La primera interrupción se produjo en el minuto 13, cuando una lluvia de objetos cayó sobre el césped. Los futbolistas del Rayo, Isi y Valentín, se acercaron hasta la tribuna para intentar dialogar con los hinchas y calmar la situación.
Después de que el campo fuera limpiado, el árbitro advirtió que no permitiría nuevos lanzamientos. Sin embargo, cuando el partido intentó reanudarse, la protesta volvió a repetirse.
Ante el nuevo lanzamiento de objetos, los jugadores de ambos equipos fueron enviados a los vestuarios. Finalmente, el árbitro determinó que no estaban dadas las condiciones para continuar y el partido quedó suspendido.
La manifestación tuvo como principal destinatario a Raúl Martín Presa, presidente del Rayo Vallecano, cuya gestión es cuestionada desde hace meses por los hinchas.
Los aficionados le reclaman su salida y lo acusan de permitir el deterioro del estadio con el objetivo de justificar una eventual mudanza o impulsar la construcción de un nuevo recinto alejado de la ubicación histórica de Vallecas.
El encuentro ante Athletic de Bilbao significaba además el regreso del Rayo a su estadio, después de tres jornadas en las que debió ejercer la localía en otra cancha debido a problemas de seguridad.
Pero el esperado regreso terminó convertido en una jornada de protesta, con avioncitos de papel, pelotas de plástico y una suspensión que dejó al fútbol en segundo plano.