El mandatario estadounidense cuestionó los ataques ucranianos contra las refinerías rusas y los vinculó con el aumento del precio del diésel.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reclamó un cambio de liderazgo en Ucrania y sostuvo que el país necesita un mandatario dispuesto a poner fin a la guerra con Rusia. Sus declaraciones apuntaron directamente contra Volodimir Zelensky, a quien cuestionó por los ataques contra instalaciones petroleras rusas y por las consecuencias que, según afirmó, tienen sobre el abastecimiento y el precio del diésel.
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“Es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente”, expresó Trump ante periodistas en la Casa Blanca, en una nueva señal de presión sobre el gobierno de Kiev para que avance hacia una salida negociada del conflicto.
El mandatario estadounidense también reveló que le había planteado a Zelensky que podía continuar con las operaciones militares contra Rusia, pero que debía evitar los ataques contra las refinerías. “Le dije que hiciera lo que quisiera contra Rusia, pero que no atacara las refinerías”, afirmó.
Trump argumentó que esas instalaciones cumplen un papel importante en el abastecimiento mundial de combustible y advirtió que las ofensivas ucranianas contribuyen a agravar la escasez de diésel. “Más le vale que pare de una vez”, agregó, en referencia a las acciones militares contra la infraestructura petrolera rusa.
Las declaraciones se conocieron después del entendimiento anunciado entre Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin, para ampliar los envíos de combustible a los mercados internacionales. Según lo informado, Rusia prevé entregar inicialmente 300.000 toneladas de diésel, otras 500.000 durante noviembre y nuevos cargamentos por un millón de toneladas, además de tres millones adicionales en un plazo posterior.
El acuerdo generó cuestionamientos desde Europa. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, advirtió que una flexibilización de las restricciones al combustible ruso permitiría a Moscú obtener ingresos para sostener la guerra. “Este no es el momento de bajar la presión sobre Rusia, y Europa no lo hará”, sostuvo.
Por su parte, Zelensky rechazó el entendimiento energético y lo calificó de “injusto” e “impropio de un aliado”. El presidente ucraniano consideró que permitir las exportaciones rusas de combustible mientras continúa la invasión supone darle a Moscú recursos para financiar sus operaciones militares.
La tensión diplomática aumentó luego de un ataque ruso contra la ciudad ucraniana de Zaporizhzhia, que, según el balance difundido en la información de origen, dejó 17 muertos, entre ellos tres niños, y 16 heridos. Zelensky relacionó el bombardeo con el acercamiento entre Washington y Moscú y sostuvo que una reducción de la presión internacional puede ser interpretada por Rusia como una oportunidad para prolongar la ofensiva.
El mandatario ucraniano también denunció que las fuerzas rusas utilizaron cinco bombas aéreas guiadas contra edificios residenciales de la ciudad. Además, informó que los ataques de esa noche alcanzaron distintas regiones del país y provocaron daños en viviendas, infraestructura y dependencias ferroviarias.
La postura de Trump se produce en un contexto de preocupación en la Casa Blanca y el Partido Republicano por el costo de vida y el precio de los combustibles, a pocas semanas de las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre.
Mientras Washington busca impulsar un entendimiento con Moscú y reducir el impacto energético del conflicto, las diferencias con Kiev se profundizan por las condiciones para negociar la paz y el alcance de las sanciones contra Rusia.