El Consejo de Seguridad realizó su sexta votación secreta, pero ninguno de los principales candidatos consiguió el consenso necesario para suceder a António Guterres.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) volvió a fracasar este viernes 16 de octubre en su intento de definir quién ocupará la Secretaría General del organismo a partir de 2027. La sexta ronda de votación secreta terminó sin acuerdo entre las principales potencias internacionales, mientras que el diplomático argentino Rafael Grossi se mantuvo entre los aspirantes con mayor respaldo.
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La elección se desarrolló en la sede de la ONU, en Nueva York, y dejó en evidencia las diferencias entre los cinco países que tienen poder de veto: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
Los tres principales candidatos, Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi, recibieron dos rechazos de miembros permanentes del Consejo, lo que impidió avanzar con una designación.
Cómo quedaron los resultados de la votación
La exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan, encabezó la sexta consulta con 9 votos favorables y 5 negativos, entre estos últimos dos de países con derecho a veto.
En segundo lugar quedaron la diplomática guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y el argentino Rafael Grossi, ambos con 8 respaldos y 6 rechazos, incluidos dos votos negativos de miembros permanentes. Los tres principales aspirantes recibieron además una respuesta de abstención o sin opinión.
La votación representó una mejora para Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quien en la ronda anterior había conseguido seis apoyos.
Sin embargo, el resultado confirmó que ninguno de los aspirantes reúne actualmente las condiciones necesarias para obtener la recomendación del Consejo de Seguridad.
El sistema de vetos que impide llegar a un acuerdo
Esta sexta ronda tuvo una particularidad: por primera vez en el proceso se utilizaron papeletas de diferentes colores para distinguir los votos emitidos por los miembros permanentes de los correspondientes a los otros diez integrantes del Consejo.
Los representantes de Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido utilizaron papeletas rojas, mientras que los demás países votaron con papeletas blancas.
Este mecanismo permitió identificar cuántos rechazos provenían de potencias con poder de veto, aunque se mantuvo el carácter anónimo de cada voto.
Para que un candidato pueda ser recomendado como próximo secretario general necesita al menos nueve votos favorables entre los quince miembros del Consejo y ningún veto de los cinco integrantes permanentes.
Una vez alcanzado ese acuerdo, la candidatura debe ser sometida a consideración de la Asamblea General, integrada por los 193 Estados miembros de Naciones Unidas.
La candidatura argentina y las diferencias entre las potencias
El Gobierno argentino, encabezado por Javier Milei, respalda la postulación de Rafael Grossi, un diplomático de amplia trayectoria internacional que actualmente conduce el organismo encargado de supervisar el uso pacífico de la energía nuclear.
Su candidatura cuenta con respaldo estadounidense, aunque enfrenta resistencias dentro del Consejo de Seguridad.
Uno de los factores que aparece en las negociaciones diplomáticas es la posición del Reino Unido, en un escenario atravesado también por la histórica disputa de soberanía con Argentina sobre las Islas Malvinas.
Por otro lado, China y Rusia han expresado preferencias por una candidatura femenina para conducir Naciones Unidas, en consonancia con los planteos de mayor representación de género dentro de la organización.
Las diferencias entre estas potencias complican la construcción de los consensos necesarios para avanzar hacia una designación definitiva.
Qué pasará con la elección del próximo secretario general
El mandato del actual secretario general, António Guterres, finalizará el próximo 31 de diciembre de 2026, por lo que Naciones Unidas busca resolver su sucesión antes de esa fecha.
El nuevo titular del organismo debería asumir sus funciones el 1 de enero de 2027, en un escenario internacional marcado por conflictos armados, tensiones diplomáticas y cuestionamientos al funcionamiento del sistema multilateral.
Ante la falta de consenso, los candidatos podrán continuar participando en futuras rondas de votación, ya que los rechazos registrados en esta instancia no representan una exclusión definitiva del proceso.
Asimismo, dentro del ámbito diplomático no se descarta que aparezcan nuevos postulantes capaces de reunir los apoyos necesarios.
Mientras tanto, Rafael Grossi continúa en carrera para convertirse en el próximo secretario general de la ONU, aunque la definición dependerá de las negociaciones entre las principales potencias y de la posibilidad de superar los vetos que, hasta ahora, mantienen bloqueada la elección.