El sismo provocó el derrumbe de al menos 339 viviendas en una zona montañosa y poco poblada del norte del Tíbet. Once de los heridos se encuentran en estado grave y continúan las tareas de rescate.
Un terremoto de magnitud 7,0 sacudió el norte del Tíbet, en China, y dejó al menos 16 muertos y 32 heridos, según el último balance informado por las autoridades locales. El movimiento provocó el derrumbe de cientos de viviendas y obligó a desplegar equipos de emergencia en una región de difícil acceso debido a su elevada altitud.
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De acuerdo con los reportes oficiales, entre las personas heridas hay 11 que se encuentran en estado grave, mientras que las otras 21 sufrieron lesiones leves. Las tareas de búsqueda y rescate continúan en las zonas afectadas, donde al menos 339 viviendas quedaron destruidas.
El sismo se registró el jueves a las 22.33, hora local, en el distrito de Baqen, dentro de la ciudad-prefectura de Nagqu, en el norte de la región autónoma del Tíbet. El epicentro se ubicó en las proximidades del cantón de Maru, en un sector montañoso y escasamente poblado.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) situó el epicentro a unos 191 kilómetros al este-noreste de Nagqu y estimó una profundidad de 18 kilómetros. Por su parte, el Centro de Redes Sismológicas de China calculó que el foco del terremoto se encontraba a 10 kilómetros de profundidad. Ambos organismos coincidieron en la magnitud de 7,0.
La zona afectada se caracteriza por su elevada altitud. Según datos sismológicos, el terreno alrededor del epicentro se encuentra a unos 4.800 metros sobre el nivel del mar, una condición que representa dificultades adicionales para las tareas de asistencia y rescate.
El movimiento provocó grietas en edificios, derrumbes parciales y daños en numerosas viviendas. Además, se registraron interrupciones del suministro eléctrico y de las telecomunicaciones en la capital del distrito de Baqen.
Videos difundidos por medios oficiales mostraron a vecinos que abandonaron sus casas y buscaron refugio en la calle o dentro de sus vehículos durante el temblor. Ante la emergencia, equipos de bomberos y rescate se desplazaron hacia las localidades afectadas y comenzaron a instalar carpas para alojar a las personas que debieron dejar sus hogares.
Tras el terremoto principal también se registraron réplicas, algunas de magnitud 5 y otras de menor intensidad, de entre 3 y 4, lo que mantuvo la atención de los equipos de emergencia sobre la evolución de la actividad sísmica.
Las autoridades chinas pusieron en marcha distintos mecanismos de respuesta ante desastres sísmicos. La Administración Sismológica de China activó una respuesta de emergencia de nivel II, mientras que el Ministerio de Gestión de Emergencias dispuso el nivel IV del protocolo nacional y envió un grupo de trabajo para coordinar las tareas de asistencia.
Los equipos desplegados deben evaluar los daños, asistir a las personas afectadas, garantizar refugio y continuar el monitoreo de posibles nuevos movimientos.
El terremoto es el más fuerte registrado en China desde enero de 2024, de acuerdo con los reportes disponibles. La región del Tíbet y las zonas próximas al Himalaya presentan una importante actividad sísmica debido a la dinámica geológica del área.