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“Creo que la vena está reventada”: revelan detalles sobre el fallido intento de ejecución de Christa Pike

El protocolo de inyección letal de Tennessee contempla una segunda dosis de pentobarbital si la primera no causa la muerte, pero no establece qué debe hacer el Estado si la persona sobrevive a ambas inyecciones.

Hoy 13:34

Christa Pike, la mujer de 50 años condenada a muerte en Tennessee, sobrevivió a dos dosis de pentobarbital durante un intento de inyección letal el 30 de septiembre de 2026 en la Institución de Máxima Seguridad de Riverbend, en Nashville. El equipo encargado del procedimiento no logró establecer un acceso intravenoso funcional en ambos brazos y varios de sus integrantes advirtieron que al menos una vena de Pike podía haberse “reventado” antes de que le inyectaran el fármaco.

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El caso provocó la suspensión de las ejecuciones restantes en el estado para lo que queda del año y una revisión independiente que ordenó el gobernador Bill Lee. El protocolo de inyección letal de Tennessee contempla una segunda dosis de pentobarbital si la primera no causa la muerte, pero no establece qué procedimiento debe seguir el Estado si la persona sobrevive a ambas inyecciones.

Pike recibió atención hospitalaria, permaneció varios días con asistencia respiratoria y en estado crítico, recuperó la conciencia y regresó a prisión tras el alta médica.

El equipo tardó casi una hora en colocar la vía intravenosa del brazo izquierdo de Pike

Los detalles del procedimiento provienen de un documento judicial que el abogado de Pike, Randy Spivey, presentó el 22 de octubre ante el tribunal. Se trata del relato más detallado del intento de ejecución hasta la fecha. Según ese escrito, el equipo comenzó a colocar las dos vías intravenosas que exige el protocolo estatal a las 6:34 p.m. del 30 de septiembre y empleó cerca de 10 agujas en ambos brazos.

La primera vía, en el brazo derecho de Pike, quedó instalada en aproximadamente seis minutos. Sin embargo, el proceso en el brazo izquierdo se extendió por casi una hora, con múltiples intentos fallidos, de acuerdo con AP.


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Pike colaboró con el equipo e indicó que buscaran una vena viable en la parte superior de su brazo. A pesar de esa orientación, los técnicos no lograron un acceso estable. Cuando finalmente intentaron pasar solución salina por la última vía colocada, el líquido no circuló con normalidad, lo que sugería un fallo en la conexión venosa.

Integrantes del equipo advirtieron que una vena “podía haber reventado” antes de inyectar el fármaco

Mientras el equipo manipulaba las agujas dentro del brazo izquierdo de Pike, ella se retorcía y hacía muecas de dolor, según consignó Spivey. Los propios integrantes expresaron dudas reiteradas tras cada inserción. A las 6:57 p.m., uno de ellos observó una de las vías y señaló que la vena “podía haber reventado”, pero otros dos miembros del grupo indicaron que no podían determinarlo con certeza.

“Uno de ellos dijo algo como: ‘es sangre o está reventada, necesito saberlo’”, escribió el abogado en el documento judicial.

A las 7:07 p.m., tras un nuevo intento en otra zona del mismo brazo, la aguja salió visiblemente doblada. “Creo que la vena está reventada”, recordó Spivey que dijo uno de los técnicos. Después de más pruebas, el equipo determinó a las 7:13 p.m. que la vía del brazo izquierdo estaba colocada. Le fijaron las manos con cinta y la conectaron a un monitor cardíaco.

Pike dijo que su brazo “iba a explotar” antes de presentar dificultades respiratorias

Unos cinco minutos después, comenzaron una serie de llamadas telefónicas a la cámara de ejecución. Spivey indicó que los encargados de inyectar el pentobarbital —un sedante potente que deprime el sistema nervioso central y que Tennessee utiliza como único fármaco en su protocolo de ejecución— solicitaron en varias ocasiones desde una sala contigua que el equipo de vías revisara el brazo izquierdo de Pike.


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No quedó claro el momento exacto en que el fármaco ingresó a las vías, pero a las 7:34 p.m. Pike dijo que su brazo le dolía: “Siento que mi brazo va a explotar. Me arde”, según el relato de su abogado recogido por AP. Durante los 10 minutos siguientes, Pike continuó en conversación con su asesor espiritual hasta que comenzó a emitir un “sonido agitado, similar a un ronquido”, escribió Spivey.

En la media hora posterior, Pike se tensó, se estremeció, movió la cabeza y pareció tener dificultades para respirar. Cuando Spivey pidió usar un teléfono, el personal lo guió por un trayecto de siete minutos a través de las instalaciones en lugar de permitirle utilizar el aparato disponible en la sala de testigos.

A las 8:22 p.m., el abogado contactó a sus colegas y solicitó que se detuviera la ejecución, ya que el protocolo estatal no autoriza una tercera dosis de pentobarbital. A las 8:50 p.m. le informaron que una ambulancia estaba en camino, y a las 9:14 p.m. el vehículo llegó al hospital.

El protocolo de Tennessee no define qué hacer si la persona sobrevive a ambas dosis

El protocolo del estado exige la colocación de dos vías intravenosas antes de administrar el pentobarbital. Si la primera dosis no provoca la muerte, el procedimiento prevé la aplicación de una segunda serie de jeringas con el mismo fármaco. No obstante, el documento normativo no define los pasos a seguir cuando la persona ejecutada sobrevive a ambas inyecciones, una laguna que el caso de Pike expuso con consecuencias directas.

Expertos médicos consultados por medios estadounidenses plantearon que el pentobarbital probablemente se acumuló en el tejido subcutáneo del brazo en lugar de ingresar al torrente sanguíneo de Pike, lo que explicaría tanto las quemaduras que sufrió en la zona como su supervivencia.

El doctor Joel Zivot, anestesiólogo de la Universidad de Emory que asesoró al equipo de defensa, explicó a la BBC que “la mayor parte del pentobarbital, en lugar de circular por su cuerpo, terminó en sus brazos, y así fue como sobrevivió”.

La ejecución fallida suspendió los procedimientos de pena de muerte en Tennessee hasta fin de año

Pike recibió una condena a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer en 1995, un crimen que cometió cuando tenía 18 años. La ejecución fallida del 30 de septiembre —la segunda de este tipo en Tennessee en 2026— desencadenó la suspensión de todos los procedimientos programados en el estado hasta fin de año y provocó la renuncia del jefe del sistema penitenciario estatal.

El gobernador Lee ordenó una revisión independiente y exhaustiva del procedimiento. El documento judicial que presentó Spivey se incorporó a un proceso legal en curso en el que personas condenadas a muerte en Tennessee cuestionan los métodos de inyección letal del estado.

“Nuestras predicciones sobre la probabilidad de ejecuciones fallidas se hicieron realidad, y seguirán haciéndose realidad sin un cambio sustancial”, afirmó Kit Thomas, abogada que representa a los condenados a muerte en ese litigio, en declaraciones recogidas por AP.

Tras su hospitalización, Pike permaneció inconsciente y con respiración asistida durante varios días. Sus abogados llegaron a creer que había sufrido muerte cerebral y que le retirarían el soporte vital. Sin embargo, recuperó la conciencia, comenzó a caminar con ayuda y a alimentarse por sí misma antes de recibir el alta y regresar a prisión.

Su situación legal permanece indefinida: el protocolo no contempla el escenario que se produjo y la Corte Suprema de Tennessee deberá determinar si emite una nueva orden de ejecución.

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