El entrenador del Xeneize valoró la victoria agónica por 1-0 ante Independiente, destacó el compromiso de sus jugadores y dejó un mensaje contundente antes del duelo frente a River en la Bombonera.
Boca atraviesa uno de sus mejores momentos de la temporada, pero Rodolfo Arruabarrena prefiere mantener la cautela. Después del triunfo por 1-0 ante Independiente en Avellaneda, que le permitió al Xeneize recuperar el liderazgo de la tabla anual, el entrenador destacó la entrega de sus futbolistas y advirtió que todavía quedan objetivos importantes por cumplir.
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En conferencia de prensa, el Vasco se mostró satisfecho por la respuesta del plantel en medio de una exigente seguidilla de compromisos. Sin embargo, dejó en claro que los buenos resultados no deben generar conformismo. "Los chicos han dado la cara, no puedo quejarme", expresó.
En ese sentido, profundizó su reconocimiento hacia los jugadores: "Es importante tener un buen grupo. Sería un desagradecido si me quejo de las ganas. El orden, la profesionalidad que han tenido...". Pero inmediatamente puso el foco en el próximo desafío: "No hemos ganado nada y ahora viene el clásico".
El entrenador también analizó el desarrollo del encuentro frente a Independiente y reconoció algunas dificultades para generar situaciones de peligro. "Hicimos un buen partido, pero nos faltó estar más precisos en los últimos 25 metros", sostuvo, al tiempo que señaló el desgaste mental acumulado por la cantidad de partidos disputados.
Uno de los protagonistas de la jornada fue Facundo "Jagger" Herrera, autor del gol que le dio los tres puntos a Boca sobre el final del encuentro.
Arruabarrena valoró el crecimiento del joven futbolista y destacó sus condiciones dentro del área. "Estoy contento por él porque necesitaba convertir. Tiene un muy buen juego aéreo, lleva pocos partidos y va ganando experiencia", manifestó.
De todas maneras, el Vasco remarcó que el delantero debe continuar trabajando con tranquilidad y aprovechar cada oportunidad. Además, resaltó que su conquista permitió mantener al Xeneize en lo más alto de la clasificación general, cuando solamente restan dos fechas para el cierre de la fase regular.
Otro de los temas abordados por el entrenador fue el estado físico de Leandro Paredes, quien completó el encuentro pese al desgaste acumulado durante las últimas semanas.
"En los últimos 15 minutos estábamos preguntando cómo estaba, pero siempre me respondió con pulgar para arriba", contó Arruabarrena, quien reconoció que el equipo puede sentir el cansancio mental provocado por la intensa actividad.
También explicó la ausencia de Lautaro Blanco, quien había terminado con una molestia el compromiso ante Vasco da Gama por la Copa Sudamericana. El entrenador decidió preservarlo para evitar riesgos de cara a los próximos encuentros.
Ahora, Boca tendrá varios días para recuperar energías y preparar uno de los partidos más esperados del calendario. El próximo domingo 1 de noviembre, desde las 15, recibirá a River en la Bombonera, por la fecha 15 del Torneo Clausura.
Con la clasificación a la final de la Copa Sudamericana asegurada y el liderazgo de la tabla anual nuevamente en sus manos, el Xeneize afrontará el Superclásico con una gran confianza. Sin embargo, Arruabarrena insiste en mantener los pies sobre la tierra: el objetivo es sostener el rendimiento, seguir peleando por los títulos y cerrar el año con una consagración.