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Opinión y Actualidad

Crítica de "La crónica francesa"

Para wesandersonianos de pro e interesados en introducirse en su peculiar mundo.

27/10/2021

Por Antonio Trashorras
Para Fotogramas

Buen número de autores cinematográficos que permanecen el suficiente tiempo en el tajo como para llegar a construir tanto un imaginario propio como un universo fabulatorio-conceptual reconocible al instante llega un momento en que acaban entregando cierto tipo de película que funciona algo así como un parque temático dedicado a su propia filmografía. La bellísima, alambicada y algo extenuante ‘La crónica francesa’ es para Wes Anderson lo que, por ejemplo, significó en su momento ‘Existenz’ (1999) para Cronenberg o ‘La gran belleza’ (2013) para Sorrentino (podría mencionar cincuenta casos más, pero creo que estos bastan para pillar la idea); es decir, ese tipo de “obra compendio” que siempre habrá quienes tachen de autohomenaje mientras otros aceptan rendidos como oportuna “summa” (aunque no necesariamente cumbre) de un estilo deslumbrante y previamente admirado pero jamás tan al filo de la congestión de signos.

Engañosamente liviano y fingidamente frívolo, convulso en su cartesianismo, ardiente desde una distancia a veces casi autista, de una rectitud moral desconcertante al hallarse bajo capas de puro capricho escénico y narrativo, el cine de Wes Anderson encuentra aquí su plasmación no más armónica pero sí más sensacional y memorable. ‘La crónica francesa’ es, a la postre, el largometraje que los incondicionales de este cineasta a partir ahora recomendarán a cuantos aún no conozcan la obra de quien ya merece ser reconocido como poseedor de una de las miradas y voces más singulares de la historia del medio.