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Estudio reveló que aves rapaces europeas mueren envenenadas por el plomo de los perdigones

Se trata del primer estudio que calcula este tipo de impacto en toda Europa. La población de aves rapaces ha disminuido por culpa del plomo contenido en la munición de los cazadores.

18/03/2022

El plomo contenido en la munición de los cazadores está envenenando la alimentación de las aves rapaces en Europa, lo que ya provocó una reducción de su población en al menos unos 55.000 ejemplares, según publicó la Universidad de Cambridge el miércoles (16.03.2022), en el primer estudio que calcula este tipo de impacto en el continente.

Los científicos analizaron datos recopilados desde 1970 sobre la concentración de plomo en los hígados de 3.000 rapaces de 22 especies encontradas muertas o moribundas en 13 países europeos (Reino Unido, España, Portugal, Francia, Alemania, Italia, Austria, Hungría, Polonia, Suecia, Dinamarca, Suiza y Grecia).

Una muerte "lenta y dolorosa"

Los investigadores calculan que la población de aves rapaces de diez de las especies estudiadas es un 6% menor de lo que debería ser sin los efectos de este envenenamiento, que produce una muerte "lenta y dolorosa" a las aves afectadas.


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Así, la población de águilas de cola blanca es un 14% menor de lo que sería sin más de un siglo de exposición al plomo, y las de águilas reales y buitres leonados son un 13% y un 12% menores respectivamente.

La reducción es de un 3% en aves comunes como el milano real o el aguilucho lagunero. La población de aguiluchos comunes es un 1,5% inferior, pero este pequeño porcentaje corresponde a 22.000 aves, ya que esta especie está muy extendida.

Sin plomo, sin veneno

Los investigadores observaron una correlación entre la densidad de cazadores en una zona y el número de rapaces envenenadas: "El hecho de que no se haya encontrado ninguna rapaz envenenada con plomo en Dinamarca, después de que el país prohibiera la munición de plomo en 1996, indica que la raíz del problema procede de la munición de plomo de los cazadores", dijo el profesor Rhys Green, autor principal del estudio.

"El sufrimiento y las muertes evitables de muchas rapaces por envenenamiento con plomo deberían ser suficientes para exigir el uso de alternativas que no sean tóxicas", señaló Debbie Pain, coautora del estudio, subrayando la urgencia de actuar.

Según el informe, la caza disemina unas 14.000 toneladas de plomo al año en la Unión Europea.

Un estudio similar sobre el impacto de los perdigones de plomo en las águilas calvas y doradas de Estados Unidos, publicado en la revista Science en febrero, descubrió niveles de envenenamiento similarmente elevados.