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María Corina Machado aseguró que Cuba y Nicaragua caerán una vez lo haga el “régimen criminal” en Venezuela

La dirigente opositora también pidió pasar de las palabras a las acciones a nivel internacional para impulsar un cambio político en Venezuela.

Hoy 16:07

Desde una ubicación no revelada en Estados Unidos, la líder opositora venezolana María Corina Machado participó este sábado -de forma virtual- en la Conferencia de Seguridad de Múnich, en la que renovó su llamado a acelerar la transición democrática en Venezuela. Asimismo, adelantó que, una vez que su país sea libre, “Cuba y Nicaragua seguirán el mismo camino”.

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La Premio Nobel de la Paz subrayó que, tras casi tres décadas de represión y un éxodo masivo, la voluntad ciudadana continúa siendo el eje del cambio. Enfatizó la urgencia de reconstruir las instituciones frente al exilio forzado de dirigentes opositores y millones de personas.

“Han sido 27 años de devastación brutal: no solo perdimos instituciones y recursos, también se destrozaron nuestras familias. Un tercio de la población ha sido obligada a huir. Ahora vivimos la mayor crisis migratoria del mundo”, declaró. Y agregó: “Esto lo provocó un régimen criminal que destruyó el país y se apropió de su territorio”.

Destacó, además, el papel fundamental de la presión internacional: “Durante años denunció y demostró ante el mundo el nivel de crímenes cometidos en Venezuela”.

En ese sentido, hizo especial énfasis en el apoyo de Estados Unidos durante el proceso: “Es el único país que ha arriesgado la vida de algunos de sus ciudadanos por la libertad de Venezuela. Estamos agradecidos porque lo ocurrido el tres de enero abrió el camino hacia la transición democrática”. Sin embargo, insistió en que se requieren “acciones, no solo palabras” y convocó a “otros países democráticos” para lograr la “liberación y reconstrucción de una nación con enorme potencial”.

Sobre su regreso a Venezuela, Machado respondió: “Regresaré tan pronto como cumpla los objetivos y acciones que tengo establecidos. Mi labor actual implica trabajar con actores internacionales directamente, algo que no pude hacer antes por la prohibición de salir del país durante más de doce años”. Aclaró que miles de dirigentes políticos y casi nueve millones de exiliados “anhelan volver”, pero solo lo harían “cuando exista certeza de un proceso democrático, con garantías de libertad y oportunidades”.

Consultada sobre su capacidad de incidencia desde el extranjero, explicó: “He escuchado durante años que nos dejan de lado, pero siempre omiten lo principal: la gente. El pueblo venezolano decidió ser libre y arriesgarlo todo por un país democrático. Somos una red de ciudadanos organizada, con un millón de voluntarios que ahora conforman una plataforma lista para actuar cívicamente en la transición democrática”.

Al analizar la presencia de funcionarios estadounidenses en Caracas y el diálogo con las autoridades, Machado afirmó: “Hace cinco semanas parecía imposible que Maduro enfrentara a la justicia internacional. Hoy, los restos del régimen siguen órdenes de Estados Unidos en una fase de desmantelamiento. La restauración institucional apenas comienza y solo será sostenible si hay legitimidad popular y cumplimiento constitucional”.

Machado rechazó que la recuperación petrolera deba anteceder la restitución de derechos y recalcó: “Debemos abordar simultáneamente la crisis política, económica, humanitaria y de seguridad. No se puede hablar de transición si persiste la represión”. Valoró la liberación gradual de presos políticos: “Cuatrocientos ochenta han sido liberados y aún permanecen más de 800 en prisión. Al salir, lo primero que preguntan es cómo aportar a la liberación de Venezuela. Esa energía no se puede detener”.

Al referirse al proceso electoral y al futuro político, defendió la legitimidad de Edmundo González: “Lo que ocurrió el 28 de julio de 2024 fue el hito más importante en la historia democrática venezolana. Ganamos no solo en las urnas, sino en la voluntad de las fuerzas armadas que protegieron el conteo. González es el presidente electo legítimo. Eso es lo que da legitimidad al gobierno de transición y a las próximas elecciones generales”.

Sobre las expectativas ante la Unión Europea y China, planteó: “Tenemos que pasar de declaraciones conjuntas a acciones efectivas. Es necesario bloquear los flujos criminales usados para la represión y el enriquecimiento ilícito, y adoptar medidas restrictivas contra los grupos que controlan el aparato represivo, además de recuperar activos robados. Buscamos transparencia total en las relaciones internacionales, especialmente con China, y la expulsión de regímenes extranjeros infiltrados en nuestras instituciones”.

Machado realizó un llamado directo a la diáspora y a la juventud venezolana: “Para que la economía despierte necesitaremos que regresen nuestro talento y nuestra juventud. Millones ansían volver, pero solo lo harán si hay certeza de democracia y libertad”. Remarcó el potencial regional del proceso de transición: “Cuando desmontemos el régimen criminal en Venezuela, Cuba y Nicaragua seguirán el mismo camino. Por primera vez, las Américas podrán librarse del comunismo y la dictadura”.

En cuanto a la justicia transicional, afirmó: “Nos corresponde fortalecer el sistema judicial, que la verdad se sepa y reparar a las víctimas. No buscamos venganza; aspiramos a integrar incluso a quienes apoyaron al régimen. La reconciliación debe basarse en la justicia y la verdad”.

Machado reafirmó el objetivo central: Venezuela, al consolidar sus instituciones y recibir de vuelta a sus ciudadanos, puede convertirse en inspiración para la región y demostrar a las nuevas generaciones la importancia de la libertad y la defensa de la democracia.