Rodolfo Aguiar, secretario general, aseguró que la ley elimina garantías laborales, cuestionó el rol de la CGT y advirtió que el conflicto continuará en los lugares de trabajo.
El secretario general de Asociación de Trabajadores del Estado, Rodolfo Aguiar, rechazó la reforma laboral aprobada en el Senado y afirmó que “no aparece ni siquiera una partecita de un artículo que esté orientado a establecer una mejora o un beneficio o un crecimiento en un derecho para los trabajadores”.
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“No la van a poder aplicar. En los sectores de trabajo no van a poder comprar como compraron en el Congreso. Ahí estamos los trabajadores. No la vamos a cumplir. Yo no voy a pedir permiso para hacer una asamblea, jamás”, advirtió el gremialista.
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Aguiar también cuestionó la postura de la CGT, que no participó de la movilización de ayer pero anunció que el próximo lunes iniciará el proceso judicial. “Nunca vi pedir la inconstitucionalidad de algo que no estaba votado. Salieron a pedir la inconstitucionalidad de algo que no existía. La judicialización es una opción, pero si lo proponés antes aparece más como una excusa para no salir a la calle”, sostuvo.
En ese sentido, lanzó una frase que marcó el tono de sus críticas: “Si usted ve un gremialista que anda con el abogado de la mano todo el día, es porque no se anima o no quiere pelear. La lucha viene primero y el abogado viene después”.

En ese punto, Aguiar lanzó la frase que sintetizó su crítica: “¿Se canjeó plata por precarización?”. Al referirse a las negociaciones previas, mencionó a Patricia Bullrich y sostuvo que “reconoció públicamente que negoció”. “Si no fue así, tienen que salir a desmentirlo. Es un caballo de Troya, un regalo envenenado”, afirmó. Y preguntó: “¿Cómo explicamos que se quitaron los artículos que perjudicaban a los sindicatos y quedaron los que perjudican a los laburantes?”. Y añadió: “Yo soy consciente de la importancia del financiamiento para las organizaciones sindicales, pero no pueden ganar los gremios y perder los trabajadores”.
“Nos cansamos de decirlo durante meses en el debate previo. La ley es pésima de principio a final”, sostuvo en diálogo con Delta, y agregó: “No estamos frente a una reforma. El Pacto de San José de Costa Rica establece el principio de progresividad de los derechos sociales y cualquier modificación debiera ser para mejorar o ampliar derechos, no para eliminarlos”.
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Consultado sobre el alcance de la norma en el sector estatal, Aguiar afirmó que el impacto “es discutible” y cuestionó declaraciones oficiales. “Hay numerosos organismos que se rigen por la ley de contrato de trabajo. En mi caso soy trabajador de PAMI y tengo un convenio colectivo que, en lo no comprendido, aplica supletoriamente esa ley. Lo mismo ocurre en ANSES o Vialidad Nacional”, explicó.
El dirigente también puso el foco en la situación de los contratados bajo monotributo. “Lo que cambia ahora es la no presunción del vínculo laboral. Durante años se multiplicaron figuras contractuales para precarizar el empleo: te hacen facturar, pero realizás las mismas tareas que el personal de planta, cumplís horarios y recibís órdenes. Antes se presumía el vínculo y se reconocía la relación de dependencia. Eso no existe más”, afirmó. Y añadió: “Legitimaron el fraude laboral de decenas de miles de trabajadores en todos los estados del país”.
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Sobre los contratos anuales en la administración pública, Aguiar señaló: “Hicieron lo que quisieron en el Estado sin esta ley. No somos capaces de imaginarnos qué pueden hacer a partir del lunes”. En ese marco, sostuvo que el oficialismo “tuvo un triunfo institucional, pero una derrota social”, y afirmó que “siete de cada diez argentinos rechazan la norma y son conscientes de los perjuicios que va a tener”.
Durante la entrevista también se refirió al trámite parlamentario en el Senado de la Nación y a la votación final del texto. Aguiar coincidió en que la discusión se limitó a aceptar o rechazar las modificaciones provenientes de Diputados y señaló que “esa dinámica generó confusión y algunas abstenciones”.
Finalmente, al evaluar el escenario sindical, remarcó que “no son tiempos para fracturas”, pero insistió en que “no pueden ganar las organizaciones y perder los trabajadores”. “La importancia del financiamiento es real, pero hay cosas que se tienen que explicar”, afirmó.