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Polémica por Lumilagro: bajó precios tras despidos y defendió la importación desde China

Un fuerte debate se desató en redes sociales luego de que la empresa argentina Lumilagro anunciara una reducción en los precios de sus productos tras un proceso de reconversión que incluyó despidos y el giro hacia la importación de termos desde China.

Hoy 19:27

La controversia se encendió a partir de una serie de publicaciones en X, donde la firma respaldó su nueva estrategia productiva en línea con el modelo económico impulsado por el presidente Javier Milei. En ese marco, la compañía explicó que decidió cerrar la actividad de su planta en Tortuguitas —aunque sigue siendo de su propiedad— tras considerar que actualmente no resulta rentable producir en el país.

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Según detallaron, importar productos desde Asia les permite reducir costos en torno a un 35% en comparación con la fabricación local. Este cambio se produjo luego de una caída superior al 50% en las ventas durante los últimos dos años, lo que llevó a la conducción —en manos de la cuarta generación de las familias Nadler y Suranyi— a redefinir su esquema de negocio.

El impacto de estas decisiones incluyó más de 170 desvinculaciones entre despidos y retiros voluntarios. No obstante, desde la empresa señalaron que no descartan retomar la producción nacional en el futuro, en caso de que las condiciones vuelvan a ser favorables.

La discusión tomó mayor temperatura cuando la compañía defendió públicamente su postura ante las críticas. “Los 47 millones de argentinos ahora pueden acceder al mejor termo para mate al mejor precio”, publicaron. Frente a cuestionamientos por la pérdida de empleo, respondieron con ironía: “¿Preferirías que los volvamos a contratar y tengas que gastar $100.000 más por un termo?”.

En otros mensajes, la firma comparó la situación actual con procesos de modernización anteriores y reafirmó su reconversión: “Nos adaptamos para volver a crecer, como cuando nos automatizamos en los años 70”. Incluso, en tono sarcástico, deslizaron la posibilidad de lanzar “una edición limitada, más cara y de menor calidad, pero 100% fabricada en Argentina”.

Cruce político y debate por la industria nacional

La polémica también alcanzó al ámbito político. El diputado Miguel Ángel Pichetto cuestionó el cambio de rumbo de la empresa y advirtió sobre sus consecuencias: “Menos trabajo argentino, menos industria nacional y más importaciones”, expresó en redes sociales.

Desde la cuenta oficial de Lumilagro rechazaron esas afirmaciones y defendieron su plan de negocios, que incluye la apertura de locales propios, la expansión hacia mercados como Uruguay y Brasil, y el desarrollo de nuevos productos que —según indicaron— se fabricarían en el país. Además, señalaron que están reforzando áreas como marketing y diseño.

El cruce expuso una discusión más amplia sobre el impacto de las decisiones empresariales en el empleo y el precio final de los productos. Mientras algunos usuarios criticaron el tono de la compañía y el costo social de la reconversión, otros respaldaron la estrategia al considerar que la competitividad y la reducción de costos son claves para sostener la actividad en el actual contexto económico.

De este modo, lo que comenzó como un anuncio comercial terminó derivando en un intenso debate público sobre el modelo productivo, el rol de la industria nacional y las consecuencias sociales de las transformaciones económicas.