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Así fue el protocolo para la eutanasia de Noelia Castillo: sedación de 15 minutos y tres medicamentos

La joven parapléjica de 25 años murió tras recibir una inyección. Finalmente, después de una larga batalla judicial, fue autorizada a recibir una muerte asistida.

Hoy 19:09

La catalana Noelia Castillo murió tras 20 meses de lucha judicial en los Tribunales de Barcelona. La joven de 25 años, que atravesó una vida llena de adversidades, había hecho un pedido concreto: ya no quería vivir.

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El caso levantó polémica tanto en los tribunales como en los medios e incluso cruzó la frontera de España. No solo por el pedido de la joven y su intención de morir, sino porque desde el principio su familia no estuvo de acuerdo con su decisión. Su padre incluso presentó todo tipo de recursos para impedir el procedimiento, pero finalmente la justicia dejó la decisión en manos de Noelia, ya que en su país se trata de una práctica legal.

El medio local El Confidencial entrevistó a los médicos y afirmaron que la familia estuvo presente hasta el último momento, pero no presenciaron la muerte por pedido de Castillo. Se le aplicó un protocolo de 15 minutos de duración, que inició con una sedación y le suministraron tres medicamentos.

Como pedido final, la chica pidió que sus padres no estén presentes en el momento de su muerte y que todo suceda en la intimidad de su cuarto.

Cómo fue el procedimiento
La joven pidió que el procedimiento sea llevado a cabo en su habitación y que, al momento de inyectarle los fármacos, su familia no esté presente. Sólo estuvo el equipo médico designado para la muerte asistida. Todo lo que ocurra en la habitación, fue pautado por los protocolos de manual establecidos por el Ministerio de Sanidad español.

Lo primero que hicieron fue confirmar que la joven mantuviera el deseo de morir y que su capacidad mental no estuviera alterada para proseguir. Ese fue el último trámite antes de empezar el proceso.

Los protocolos pueden suministrarse de dos formas: vía oral o intravenosa. Idealmente, optan por la segunda opción, porque “facilita el proceso tanto de preparación como de administración, ya que requiere un equipo más sencillo”, dice el manual.

En este caso, se suministró una mezcla de fármacos en un orden establecido por instrucciones pautadas. El kit para una eutanasia se preparó con antelación. El procedimiento fue rápido, duró entre 15 y 30 minutos.

Primero se preparó una premedicación intravenosa para disminuir el nivel de conciencia antes de la inducción al coma —que suele durar entre uno y dos minutos—. El medicamento utilizado fue Midazolam y la dosis es establecida por el equipo médico según cada persona. El efecto fue casi inmediato, apenas fue suministrado.

Luego se suministró un medicamento inductor del coma en no más de 5 minutos: el Propofol. Antes de seguir con la administración de los demás fármacos, se aseguró de que el coma se indujera correctamente.

Una vez que se confirmó que el paciente entró en un coma profundo, se administró un medicamento bloqueante neuromuscular rápidamente. Suele aplicarse siempre, “incluso si el paciente murió tras la medicación de inducción al coma”.

La ley también contempla la posibilidad de que la persona se “pueda autoadministrar los fármacos para causar su propia muerte” por vía oral, pero este no fue el caso.

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