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“Los héroes solo mueren cuando se los olvida”

En un emotivo despliegue de memoria y patriotismo, el Centro Educativo de Perfeccionamiento Específico "Santiago del Estero" de Gendarmería Nacional, llevó adelante un ciclo de charlas en diversas escuelas secundarias de la Capital y La Banda.

Hoy 10:52

La iniciativa, impulsada por los oficiales cursantes bajo el proyecto de extensión universitaria del IUGNA, titulado "Los héroes solo mueren cuando se los olvida: Participación del Escuadrón Alacrán en la Gesta de Malvinas", buscó estrechar el vínculo entre la juventud y la historia viva de la Gendarmería Nacional Argentina durante la Guerra de Malvinas.

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Las jornadas comenzaron con una revisión histórica profunda que transportó a los alumnos desde los antecedentes del descubrimiento de las islas, las disputas de soberanía entre Francia, Inglaterra y España, el desembarco de las Fuerzas Armadas Argentinas en 1982 y el período de posguerra conocido como desmalvinización, que vivieron los excombatientes en el país.

Los disertantes detallaron la transformación de la Compañía de Tropas Especiales 601 de Gendarmería Nacional en el legendario "Escuadrón Alacrán", explicando cómo esta fuerza intermedia asumió misiones de alto riesgo en el archipiélago.

El relato de su bautismo de fuego y el despliegue en el terreno permitieron a los estudiantes dimensionar la magnitud del compromiso asumido por los gendarmes en el Atlántico Sur, recordando a los héroes que cayeron defendiendo a la patria en la gesta.

La sensibilidad de los presentes se afloró al recordar el aspecto humano de la guerra. Uno de los pasajes más profundos fue la lectura de la carta que el sargento ayudante Ramón Gumercindo Acosta, quien pasó a la inmortalidad al derramar su sangre en las islas, escribió a su hijo un testimonio de amor y entrega total que sirvió de disparador para una reflexión colectiva.

A través de una actividad interactiva, los alumnos plasmaron sus propios sentimientos en una nube de palabras sobre el concepto de amor a la patria, transformando un hecho histórico en una vivencia actual y compartida.

Hacia el final de cada encuentro, el orgullo patriótico se materializó con el ingreso de la réplica de la bandera de guerra del Escuadrón Alacrán.

La historia del subalférez Aranda, quien protegió la enseña patria ocultándola entre sus ropas para traerla de regreso al continente, cerró las jornadas con un mensaje de esperanza y dignidad.

Con un sentido reconocimiento a los veteranos y caídos, el ciclo reafirmó el compromiso de la Centro Educativo y el IUGNA con la custodia de la memoria nacional, asegurando que el sacrificio de los héroes siga latiendo en las nuevas generaciones.