El Banco Central compró US$ 281 millones en una sola jornada. La producción industrial se desplomó 8,7% en febrero.
Por Horacio Riggi
Para Clarín
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La economía argentina no corre en dos velocidades, en realidad transita en dinámicas opuestas. Mientras una parte suma reservas comprando dólares y cumple con los objetivos oficiales, hay otra parte, como la industria, que se desploma.
Ayer el Banco Central anunció la mayor compra de dólares en más de un año, tras adquirir US$ 281 millones. Hay más: desde el primero de enero, la autoridad monetaria sumó cerca de US$ 5.000 millones, una cifra nada despreciable teniendo en cuenta que en menos de cuatro meses y luego de 62 jornadas de compra consecutiva, ya obtuvo el 50% de los dólares que había proyectado comprar para todo el año.
De todos modos, las compras de dólares no se sumaron en su totalidad a las reservas. Si bien el stock de moneda extranjera supera los USD 45.000 millones, el Gobierno tuvo que utilizar buena parte de lo que compró en pagar los compromisos de vencimiento de deuda.
Al mismo tiempo que el Central compra el dólar sigue bajando, o en términos técnicos, el peso se sigue apreciando. En lo que va del año, y con una inflación cercana al 9%, el dólar se compra a un 5% menos. Ayer, por ejemplo, cerró el minorista en $ 1.405.
La industria nacional es la contracara de lo que está pasando en el mundo macro financiero. Ayer se conocieron los datos de febrero y marcaron una caída preocupante: 8,7% y representa una baja de 6% en el primer bimestre si se lo compara con igual período del año pasado.
La caída más pronunciada se dio en el rubro textil que se desplomó 33,2% interanual, seguido por Maquinaria y equipo que bajó 29,4%, con un impacto mayor en las máquinas y tractores (37,7%) y Vehículos automotores con una caída del 24,6%.
Hay otros números preocupantes. Alimentos y bebidas, el de mayor peso relativo en el Índice de Precios del Consumidor (IPC), cayó 6,9% y la producción de heladeras y lavarropas un 38%.
La producción que si subió fue la vinculada al mundo petrolero y químico. De hecho, el gasoil escaló un 23,8% y las naftas un 10,8%, mientras que Sustancias y productos químicos trepó un 3,7%.
En el Gobierno miran con preocupación los números de la micro, porque aunque “se acomode la macro”, el bolsillo sigue sufriendo y se nota en la producción y en el consumo, más allá de los productos importados que se venden en las góndolas argentinas y de las compras también importadas vía internet o directas de turistas en el exterior.
Sin embargo, los datos de la producción industrial y la caída de los empleos en el sector (la Unión Industrial Argentina sostiene que se pierden alrededor de 1.500 puestos de trabajo por mes en el rubro), contrastan con la caída de la pobreza que es uno de los mayores logros que muestra la gestión Milei. El último dato oficial indicó que hay que remontarse a 2018 para encontrar números de pobreza similares a los del período cerrado en diciembre de 2025.