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Opinión y Actualidad

Crítica de "Incontrolable"

Robert Aramayo, actor de 'El señor de los anillos: Los anillos de poder', ya figura en las quinielas como uno de los posibles nominados a Mejor Actor en los Premios Oscar del año que viene.

Hoy 06:58

Por Fran Chico
Para Fotogramas

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La primera escena nos presenta al John Davidson del film, inspirado en la persona real en la que se basa este relato, reacio a comparecer en un encuentro en su honor con la reina de Inglaterra por miedo a que su trastorno, el síndrome de Tourette, le haga decir algo inapropiado. Si  estuvo atento a la pasada gala de los BAFTA, con Davidson presente, debe saber ya que, efectivamente, su condición le jugó una mala pasada  en ambos eventos. Y si también se hizo eco de las reacciones, verá que rondaron entre la mofa y la acusación de haber actuado a propósito. Precisamente, de eso trata 'Incontrolable (I Swear)': de cómo un chaval asustado es diagnosticado con una enfermedad poco conocida y se tira toda su vida sufriendo la incomprensión, la burla y el rechazo de una sociedad que no está preparada para lidiar con algo así, y de qué manera trata de darle la vuelta a su situación concienciando paso a  paso a todo un país.

Su estructura no deja de ser la de un biopic al uso, en eso no sorprende, pero el principal acierto del film y el motivo por el que ha trascendido la pantalla es su capacidad para reflejar ese cambio de percepción que vivimos al mismo tiempo que el entorno del protagonista. El síndrome de Tourette se ha tratado tradicionalmente en el cine y la TV como un recurso cómico, aprovechando esos estallidos de insultos y palabras malsonantes a modo de chiste, sin importar todo lo que hay detrás. La historia de Davidson logra que comprendamos las consecuencias de este trastorno sin caer en sentimentalismos, permitiendo que nos riamos con ello (y no de ello), pero también que lloremos.

Robert Aramayo es el joven actor que hace posible el milagro de que nos pongamos en todo momento en la piel del protagonista, cambiando la risa nerviosa que nos provocan sus primeros tics nerviosos por una angustia existencial y, posteriormente, por un orgullo casi paternal. Su interpretación es de las que marcan carreras, así que apunten su nombre porque lo verán a menudo de aquí en adelante. Por eso (y por muchas otras cosas que no caben aquí) no solo es una gran película, sino que es una película necesaria.