Argentina compró activos para cancelar USD 819 millones, en la antesala de un nuevo desembolso del organismo internacional que busca recomponer reservas.
El Gobierno nacional volvió a utilizar los Derechos Especiales de Giro (DEG) para cumplir con un vencimiento clave ante el Fondo Monetario Internacional. A horas de la fecha límite, la Argentina concretó la compra de estos activos al Tesoro de Estados Unidos para cancelar una obligación de USD 819 millones, una de las más relevantes del calendario financiero de la semana.
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La operación, según se explicó oficialmente, no implica endeudamiento ni financiamiento adicional, sino una simple adquisición de DEG, por lo que tampoco activa mecanismos como el swap entre ambos países. Se trata, en cambio, de una herramienta que permite afrontar compromisos sin incurrir en atrasos.
En ese marco, es la tercera vez en menos de un año que el país recurre a este mecanismo, consolidando al Tesoro estadounidense como un socio clave para garantizar liquidez en momentos de alta exigencia financiera. Los DEG, creados por el FMI, funcionan como un activo de reserva internacional que los países pueden intercambiar para cumplir con obligaciones externas.
El pago tendrá impacto en las arcas del Banco Central, que viene atravesando días de volatilidad en sus reservas. En las últimas jornadas, el nivel de activos se vio afectado por variaciones en cotizaciones y por la cancelación de otras deudas, aunque la autoridad monetaria mantiene un saldo positivo en la acumulación de divisas.
Bajo la conducción de Santiago Bausili, el organismo logró comprar más de USD 6.900 millones en lo que va de 2026, lo que representa cerca del 70% de la meta anual. Solo en abril, el volumen adquirido superó los USD 2.500 millones. Sin embargo, el ritmo de compras se desaceleró en los últimos días, con un promedio diario que cayó a poco más de USD 60 millones.
La estrategia oficial se sostiene, además, en la expectativa de un ingreso de fondos frescos. Tras la aprobación técnica de la segunda revisión del acuerdo, el Gobierno espera que el organismo internacional libere un desembolso de USD 1.000 millones, que podría impactar en las reservas durante mayo y compensar la salida generada por este pago.
Las negociaciones con el FMI se extendieron durante varios meses e incluyeron gestiones tanto en Buenos Aires como en Washington, donde el ministro de Economía, Luis Caputo, participó de reuniones clave. Tras conocerse el avance, el funcionario destacó: “Este acuerdo es un paso muy importante en la consolidación de la estabilidad macroeconómica (…) y contribuirá a fortalecer el crecimiento económico”.
En este contexto, los compromisos con el FMI continúan condicionando la política económica argentina, en un escenario donde la necesidad de financiamiento externo y la dinámica de pagos seguirán marcando el rumbo de las decisiones oficiales en los próximos meses.