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“Mis vecinos me mandaron a matar”: el mecánico que se salvó de milagro tras ser baleado por sicarios

El intento de homicidio ocurrió el 21 de noviembre de 2023 y tuvo -según su testimonio- un origen claro: un conflicto con una madre y su hijo que se había vuelto cada vez más tenso.

Hoy 07:48
El momento del ataque

“Fue como apagar la tele unos días”, así resumió Leonardo Micheli, de 44 años, los días que pasó internado tras ser baleado en la cabeza por sicarios en la puerta de su taller mecánico en la localidad de Temperley, partido de Lomas de Zamora. A más de dos años del ataque, no tiene dudas de que sus vecinos fueron quienes lo mandaron a matar.

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El intento de homicidio ocurrió el 21 de noviembre de 2023 y tuvo -según su testimonio- un origen claro: un conflicto con una madre y su hijo que se había vuelto cada vez más tenso. “El móvil fue que me odiaban”, resumió. Aseguró que los problemas comenzaron con la llegada de ambos al barrio de Villa Galicia: “Nunca hacía ruido, pero siempre les molestaba algo”.

Las propiedades estaban separadas por un pasillo angosto, un detalle que, de acuerdo a lo que dijo, agravó la convivencia. En ese contexto, apuntó contra ellos como presuntos autores intelectuales: “Ellos me mandaron a matar y después desaparecieron”.

El día del ataque, a las 12.40, dos hombres en moto lo llamaron por su nombre mientras trabajaba en su taller. Leonardo se acercó sin sospechar: los conocía, había compartido mates con ellos y hasta les había arreglado la moto.


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“Si no los conocía, no me acercaba”, dijo en diálogo con TN. Esa confianza fue casi fatal: caminó unos metros y le dispararon a quemarropa en la cabeza. La brutal secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad y duró menos de 10 segundos. Luego del ataque, los agresores escaparon a toda velocidad, mientras Leonardo cayó sobre el tráiler y fue auxiliado por su amigo, quien lo trasladó al Hospital del Bicentenario.

Media hora después del ataque, ocurrió un episodio insólito. Según relató Verónica González, su pareja, uno de los implicados regresó al lugar del ataque, esta vez en otro vehículo. Además de hablar con un vecino, se acercó a la madre de Leonardo, le dio el pésame creyendo que había muerto y luego ingresó a una casa lindera. Minutos después, salió con una bolsa amarilla que contenía un objeto rectangular que, sospechan, era el DVR de las cámaras de vigilancia. Para la familia, se trató de un intento deliberado de borrar pruebas.

Antes del ataque, ya habían advertido movimientos que les llamaban la atención. Los vecinos intentaron denunciar irregularidades para que clausuraran el taller, aunque, según afirmaron Leonardo y Verónica, todo estaba en regla.

También notaron la instalación de cámaras apuntando al pasillo compartido y la llegada constante de paquetes y motos de alto valor. “Incluso muchas veces los envíos llegaban a nuestra puerta porque compartimos dirección”, detalló Leonardo.

Meses internado en grave estado

Leonardo pasó tres meses internado en coma inducido. Le colocaron un catéter para medir la presión intracraneal, lo operaron de urgencia y luego recibió una prótesis en el cráneo. El alta llegó el 28 de febrero de 2024, pero las secuelas aún persisten: parálisis facial leve, dificultades en el habla, rigidez en el cuello, limitaciones en un brazo y epilepsia de por vida.

Durante meses necesitó asistencia para tareas básicas. “Verónica me tenía que dar de comer en la boca”, recordó. Con el tiempo recuperó parte de su autonomía y volvió al taller, donde se especializa en suspensión de camionetas antiguas. “Hay días que me levanto y quiero llorar todo el día. Después retomo con más fuerza”, dijo.

Luego del ataque, los vecinos señalados como autores intelectuales abandonaron el barrio. “Se fugaron”, sostuvo Verónica, quien aseguró que se retiraron en un camión de mudanzas custodiado por una empresa de seguridad. En paralelo, los autores materiales fueron detenidos tras allanamientos realizados en noviembre de 2023, en los que se secuestró la moto utilizada en el hecho.

Un condenado y otro a la espera del juicio

En septiembre de 2025 fue condenado Federico Gastón Benítez, quien manejaba la moto. La decisión final quedó en manos del Tribunal Oral en lo Criminal Nº2 de Lomas de Zamora, que lo condenó a 6 años y 10 meses de prisión por el delito de “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego en grado de tentativa”.

Todavía resta definir el futuro de Rodrigo Pifano, quien será juzgado en otro debate -aún sin fecha-, señalado como el autor material del disparo. En su declaración ante la Justicia, aseguró que actuó bajo amenaza de Benítez, quien -de acuerdo a su relato- buscaba venganza por un supuesto abuso sexual cometido por Leonardo contra una familiar suya. Sin embargo, la investigación no encontró pruebas que respalden esa versión.

A pesar de todo, Leonardo aseguró que no siente odio. “No tengo bronca”, dijo. Sobre sus vecinos, de quienes no volvió a tener novedades, reflexionó: “Ellos deben estar más asustados que yo al saber que estoy vivo”.