El neurocirujano declaró por séptima vez, negó que Diego haya tenido insuficiencia cardíaca y cuestionó las conclusiones de la autopsia. También declararon médicos de la Clínica Olivos.
El neurocirujano Leopoldo Luque volvió a declarar este miércoles en el juicio por la muerte de Diego Maradona y rechazó nuevamente las acusaciones en su contra. Durante una extensa exposición ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro, el exmédico de cabecera del exfutbolista negó que Diego haya presentado “edemas” o signos clínicos de insuficiencia cardíaca y apuntó directamente contra las conclusiones de los médicos forenses.
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“Agradezco la posibilidad de declarar nuevamente y poder defenderme de toda acusación. El señor Maradona estaba lúcido al momento del alta. Era el mismo que plantó a Putin y al Papa. Se quería ir a su casa”, sostuvo Luque frente a los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.
El acusado, uno de los siete imputados por presunto homicidio simple con dolo eventual, aseguró que únicamente cumplió con su rol de neurocirujano y cuestionó que se lo responsabilice por otras áreas médicas vinculadas a la salud de Maradona. “Cumplí mi función de neurocirujano; es facilísimo ir contra mí”, expresó.
Además, le pidió disculpas a Jana Maradona por los insultos que había pronunciado en audios difundidos tiempo atrás y afirmó que convivir con Diego no era sencillo. “Había que bancarlo a Diego. ‘¿Vos quién sos?’, me decía”, relató.

Durante su declaración, Luque se apoyó en diapositivas, estudios médicos y bibliografía internacional para intentar desacreditar los testimonios de los peritos forenses Carlos Mauricio Cassinelli y Federico Corasaniti, además del médico Mario Schiter, quien acompañó a Maradona durante su tratamiento en Cuba.
Uno de los principales ejes de su defensa estuvo relacionado con la supuesta miocardiopatía dilatada que, según la autopsia, padecía el exfutbolista. “No van a encontrar la miocardiopatía dilatada en las historias clínicas”, aseguró el neurocirujano, quien remarcó que no existe un ecocardiograma que confirme ese diagnóstico.
También sostuvo que Diego “dejó de tomar la medicación cardiológica en 2007” y afirmó que esa información consta en las historias clínicas incorporadas a la causa.
En otro tramo de la audiencia, Luque criticó duramente a los médicos forenses por “hacer un diagnóstico durante la autopsia” y cuestionó la conclusión sobre el tamaño del corazón de Maradona. “Las cavidades no se midieron”, señaló mientras mostraba imágenes y documentos médicos.
El momento más delicado de la jornada ocurrió cuando el imputado exhibió fotografías del cuerpo de Diego durante la autopsia para intentar demostrar que “no había edema”. Ante esa situación, Jana y Gianinna Maradona decidieron retirarse de la sala para evitar observar las imágenes.
“Anasarca es agua por todos lados”, explicó Luque ante el tribunal, mientras mostraba una frase del forense Cassinelli en la que señalaba que “no tiene edema en los miembros inferiores”.
La audiencia tuvo además fuertes cruces entre la fiscalía y la defensa del neurocirujano. El abogado Francisco Oneto cuestionó varias intervenciones del fiscal Cosme Iribarren durante el testimonio de los médicos y se produjeron momentos de tensión dentro de la sala.
Luego de la declaración de Luque comenzó el turno de los profesionales de la Clínica Olivos que participaron de la atención médica de Maradona antes de su traslado al barrio privado San Andrés, en Tigre.
El jefe de terapia intensiva del sanatorio, Fernando Villarejo, sostuvo que Luque era “el médico de cabecera” de Diego y explicó que fue quien gestionó la derivación desde otra clínica de La Plata para realizar la cirugía por el hematoma subdural detectado días antes.
Villarejo describió a Maradona como un “paciente particular” y recordó que llegó a la clínica “somnoliento y confuso”. Además, confirmó que la operación fue consensuada entre los médicos y que el postoperatorio “fue adecuado”.
Sin embargo, el profesional reconoció que no estaba de acuerdo con que Diego recibiera el alta para continuar la recuperación en una casa particular. “No estaba de acuerdo en que se vaya a la casa”, admitió ante el tribunal.
Según declaró, desde la Clínica Olivos habían recomendado derivar al exfutbolista a una institución especializada en rehabilitación y tratamiento de adicciones, con un equipo interdisciplinario integrado por psicólogos y otros especialistas.
“Creíamos que era la oportunidad para iniciar una rehabilitación neurocognitiva y motora”, explicó Villarejo, quien detalló que incluso se había evaluado una posible derivación al Instituto Frenopático, algo que finalmente no ocurrió.
Durante el interrogatorio también sostuvo que Maradona “no presentaba signos clínicos de insuficiencia cardíaca” y aseguró que le sorprendió enterarse de su fallecimiento porque lo veía clínicamente estable.
Además, recordó que durante la internación en plena pandemia “no se respetaban las normas de distanciamiento” y señaló que Luque “buscaba el beneficio para el paciente”.

En el cierre de la audiencia también declaró el jefe de cardiología de la Clínica Olivos, Sebastián Nanni, quien enumeró las distintas intervenciones médicas que Maradona recibió en ese centro de salud, entre ellas una cirugía de rodilla, una endoscopía digestiva y la operación por el hematoma subdural.
El juicio intenta determinar si los profesionales de la salud imputados actuaron con negligencia en la atención médica brindada a Maradona antes de su muerte, ocurrida el 25 de noviembre de 2020. Además de Luque, están acusados la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el médico clínico Pedro Di Spagna, la coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini, el enfermero Ricardo Almirón y el coordinador Mariano Perroni.