Kristoffer Borgli dirige a Zendaya y Robert Pattison en esta comedia dramática que explora, desvergonzadamente y con bastante mala leche, el sentimiento de la vergüenza.
Por Fausto Fernández
Para Fotogramas
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Desde su, rimbombante y no exento de ironía, título, 'El drama' nunca esconde su deuda voluntaria respecto al teatro. Como si adivinara que el cine 'adulto' es en la actualidad la mejor, y con mejores referentes cinematográficos (recordemos al Ingmar Bergman convertido en 'La noche americana' de 'Valor sentimental'), obra teatral. El drama, derivación burguesa de la tragedia clásica, no deja de ser la burla atemorizada al gran terror del vacío existencial, y el del peso del destino.
'El drama', la película de Kristoffer Borgli, parece reírse de lo trágico, encapsularlo en una ocurrencia regada en alcohol, despojarlo de su violencia especular tratándolo infantilmente como una anécdota (en realidad una confesión) resucitada durante un ¿inocente? juego de sobremesa burgués. Es en ese pánico terrible, y ridículo, por supuesto, donde el personaje de un excelente Robert Pattinson se equipara a los protagonistas de las piezas teatrales de dos de los dramaturgos, influencias confesas de Borgli, que supieron ver la verdad en la inanidad, la intrascendencia del ser humano y su caída en la tragedia que intenta esconder: Eugène Ionesco y Harold Pinter.
'Nightmare Scenario'
Si en 'Dream Scenario' Kristoffer Borgli asfixiaba en el 'fatum onírico' a Nicolas Cage como Ionesco a la víctima del absurdo en 'El nuevo inquilino', en 'El drama' la angustia vital, mayormente cobarde y autoinfligida, del núbil Charlie, y en cierta medida de Emma, su pareja (Zendaya, espléndida), provienen de Harold Pinter, de 'La fiesta de cumpleaños', y del movimiento denominado, de forma acertada, 'comedia de amenaza'. Los personajes del film están siempre bajo la amenaza: la de secretos del pasado, la de verdades incómodas y la de un cuento de hadas (esa comedia romántica, muy Richard Curtis, que abre la película) que va camino, inexorable, de, claro, la tragedia.
Pesadillesca, provocadora, subversiva y sin ningún asidero para los espectadores (ni en la parte romcom ni tampoco en el slapstick negrísimo del clímax final, o Sam Raimi invitado sorpresa en un día de boda de Robert Altman), 'El drama' explora, desvergonzadamente y con bastante mala leche, el sentimiento de la vergüenza (la inesperada, pero atinada, cita a 'Lacombe Lucien', de Louis Malle), la misma incómoda vergüenza de Bergman y de 'La broma', de Milan Kundera.
Para perfectos desconocidos que creían conocerse y burgueses masoquistas.