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Opinión y Actualidad

Un poder inesperado cubre la ausencia opositora

El Gobierno tiene una aprobación acotada, pero no apareció el líder que ofrezca una alternativa creíble; el lugar lo ocupa entonces otro ámbito del sistema político.

Hoy 06:54

Por Carlos Pagni
Para La Nación

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El gobierno de Javier Milei no se sostiene en una aprobación mayoritaria. En estudios de opinión como el de Hugo Haime recibe el apoyo de 33% de los consultados. Pero 53% se declara opositor. Sin embargo, ese desbalance no se proyecta sobre el sistema político.

La Libertad Avanza no está expuesta al desafío de una oposición competitiva.

Todavía no apareció el líder o la agrupación que ofrezca una alternativa creíble capaz de politizar la disidencia y el desencanto.

Esa ausencia no significa que Milei navegue solitario en un océano de poder. El oficialismo choca contra la rigidez de otro tipo de límite. El principal es la Justicia, que, por buenas y malas razones, parece ocupar el fastidioso rol de la oposición convencional.

El motivo principal es que el Gobierno parece estar contaminado de numerosos casos de corrupción. La idea de que los libertarios venían a quebrar una continuidad muy poco edificante respecto de experiencias anteriores resulta cada vez más discutible. No solo porque se multiplican las sospechas sobre irregularidades. También porque Milei y sus colaboradores han desistido de promover una mejora en la calidad institucional. Esa displicencia encarna en algunas designaciones relevantes. La postulación del juez Ariel Lijo para la Corte, o las de Mariano Cúneo Libarona, Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola para gestionar el Ministerio de Justicia, no pueden ser entendidas como síntomas de una vocación por regenerar la vida institucional.

La percepción de ese desinterés gana espacio entre los observadores locales. Pero también modela la imagen de la administración en el exterior. La manifestación más reciente es el documento del Fondo Monetario Internacional titulado Argentina: Consulta del Artículo IV de 2026.... En el Box 9, referido a “Gobernanza y Marco Anti-Corrupción”, los técnicos analizan las limitaciones institucionales que afectan al progreso económico argentino.

El texto contiene un párrafo en el que se elogian varias iniciativas de desregulación, que evitan el establecimiento de “peajes” asociados al riesgo de sobornos. La liberalización es señalada como una gran política anticorrupción.

Sin embargo, el staff del Fondo plantea preocupación frente a varios “desafíos”. Allí se recuerda que la Argentina figuró en el puesto 36 sobre 100 en el índice de percepción de corrupción de Transparency International. Luego detalla fallas: “Los marcos preventivos anticorrupción necesitan fortalecerse... baja transparencia, publicación demorada y aplicación desigual...”.

Los especialistas del Fondo ponen el foco en la decadencia del Poder Judicial, señalando “limitada independencia judicial y politización”, además de demoras en causas de alto perfil.

La agenda pública de estos días ilustra con infinidad de casos escandalosos ese diagnóstico. Se puede seguir afirmando que el Gobierno carece de oposición. Pero el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tambalea.

Adorni puede caer por lo que sucede en Tribunales. Investigado por el juez Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, podría ser llamado a indagatoria antes de julio. Es difícil que la Justicia avance sin razones poderosas para procesarlo.

Ese eventual desenlace genera movimientos internos: nombres como Pablo Quirno o Martín Menem aparecen en danza. También crece la figura de Pilar Ramírez, cercana a Karina Milei.

Los hermanos Milei siguen sosteniendo a Adorni con una obstinación cada vez menos comprensible, lo que alimenta sospechas de complicidad o internas de poder.

Las especulaciones se apoyan en una premisa: es difícil pensar que todo se reduzca a un proceso judicial ordinario. El rol de Lijo vuelve a estar bajo cuestionamiento por su historial de decisiones arbitrarias.

Adorni, además, contribuye a su situación: aún no logra presentar su declaración jurada completa, lo que agrava su exposición pública.

El trasfondo es más amplio: la politización de la Justicia y las disputas internas en Comodoro Py, sumadas a conflictos entre sectores de inteligencia.

En este contexto, la Justicia aparece cada vez más como la principal oposición a Milei, en un escenario donde la política tradicional no logra articular una alternativa clara.

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