Wikiri Sapoparque, ubicado en las afueras de Quito, se dedica a la protección y conservación de ranas en peligro de extinción mediante programas de reproducción y reintroducción.
En el valle de Los Chillos, cerca de Quito, el sonido constante de las ranas simboliza una lucha por la supervivencia. Este lugar alberga Wikiri Sapoparque, un refugio esencial para las especies de anfibios en peligro de extinción.
Impulsado por el Centro Jambatu, este santuario combina investigación científica, educación ambiental y conservación activa en Ecuador, un país conocido por su alta diversidad de ranas.
Ecuador es hogar de aproximadamente 709 especies de ranas, de las cuales más de 400 están amenazadas o en peligro. Factores como la minería, la crisis climática y el tráfico ilegal han comprometido su existencia.
“Nos encantaría que nuestro trabajo no fuera necesario, pero no es el caso”, comentan los investigadores que observan un aumento preocupante de las amenazas.
En el parque, habitan alrededor de 70 especies, de las cuales la mitad está involucrada en programas de conservación científica. Algunas especies se comercializan legalmente como mascotas, una estrategia que busca reducir el tráfico ilegal.
Uno de los proyectos más destacados es la reintroducción de especies, como la Atelopus longirostris, que había sido considerada extinta. Desde su redescubrimiento en 2016, se han criado y liberado cerca de mil ejemplares en hábitats seguros.
Otro caso importante es el de la rana arlequín de limón, que enfrenta amenazas como el hongo quitridio y la destrucción de su hábitat. Después de más de diez años de esfuerzos, se han iniciado ensayos de reintroducción, lo que ofrece nueva esperanza para esta especie.