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El perro mestizo conocido como 'caramelo' ha ganado reconocimiento oficial y popularidad en redes sociales, convirtiéndose en un símbolo de identidad cultural en Latinoamérica.
El llamado “perro caramelo”, un can mestizo de pelaje amarillo, ha transformado su imagen de símbolo de abandono a convertirse en un verdadero ícono cultural en América Latina.
Este perro, que se encuentra presente en distintos entornos urbanos, suele ser visto acostado en aceras, acompañando a vendedores ambulantes o caminando sin rumbo. En México, es conocido por apodos como “Güero”, “Solovino” o “Caramelo”, lo que refleja su cercanía y conexión con la gente.
Recientemente, la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México ha decidido reconocer oficialmente al perro amarillo callejero como parte de los canes representativos del país, sumándose así a razas nativas como el xoloitzcuintle, el chihuahua y el calupoh.
Este reconocimiento no es exclusivo de México. En Brasil, los conocidos “viralatas”, perros mestizos generalmente marrones y callejeros, fueron reivindicados como símbolo nacional en 2024. Uno de estos perros, llamado Brutus, formó parte de la historia al acompañar a tropas durante la guerra contra Paraguay en el siglo XIX.
El fenómeno del perro caramelo ha cobrado fuerza en redes sociales, donde usuarios de diferentes países comparten imágenes y relatos que destacan la resiliencia y nobleza de estos perros mestizos.
Más allá de su origen, el “perro caramelo” ha evolucionado hasta convertirse en un símbolo que trasciende fronteras, recordando a la sociedad que el verdadero valor de un animal no radica en su raza, sino en el afecto y compañía que ofrece en cada rincón del mundo.