El Decano se impuso por 4 a 0 ante el Rojo, en el marco de los octavos de final del certamen.
Independiente volvió a tropezar con la misma piedra. El 4-0 ante Atlético Tucumán por los octavos de final de la Copa Argentina no fue solamente una eliminación: fue otra muestra de un equipo que hace tiempo no logra encontrar respuestas y que continúa acumulando frustraciones en cada competencia que disputa.
El resultado en el estadio Marcelo Bielsa expuso todas las falencias del Rojo. Después de un comienzo de semestre con dos victorias, ante Estudiantes y Newell’s, el equipo se cayó en Liniers frente a Vélez y nunca logró recuperarse. La derrota ante Platense había profundizado las dudas y ahora Atlético Tucumán las convirtió en una goleada histórica.
La historia comenzó a torcerse antes del desastre. Santiago Montiel tuvo un penal a los 29 minutos del primer tiempo y lo desperdició, en una oportunidad que Independiente no aprovechó. Apenas un minuto después, Nicolás Laméndola encabezó una contra que terminó en el 1-0 de Atlético, luego de una floja intervención defensiva.
A partir de ahí, el conjunto tucumano hizo prácticamente todo bien. Laméndola fue la gran figura, participó en los goles de Manuel Brondo y Franco Nicola y también marcó el cuarto con un espectacular remate desde afuera del área. El equipo dirigido por Julio César Falcioni aprovechó cada espacio y castigó una y otra vez a una defensa que tuvo una noche para el olvido.
Independiente volvió a mostrar una imagen preocupante. No encontró juego, no generó peligro y tampoco logró reaccionar cuando el partido se le puso cuesta arriba. El equipo de Gustavo Quinteros quedó atrapado en sus propias limitaciones y volvió a despedirse de una competencia antes de cumplir con sus objetivos.
Es cierto que el Rojo tuvo un mercado de pases con pocas incorporaciones y que el entrenador había reclamado refuerzos. Llegaron Maxi Meza, Franco Mele e Imanol Machuca, aunque este último no podrá jugar hasta noviembre. Pero las dificultades no pasan solamente por los nombres: el equipo tampoco encontró una identidad y el entrenador quedó nuevamente bajo la lupa.
La eliminación también significa perder una posibilidad importante pensando en el futuro. Independiente quedó afuera de la Copa Argentina y también perdió una de las vías para buscar la clasificación a la Copa Libertadores 2027. Otro golpe que se suma a una lista que parece no tener fin.
El Rojo vuelve a quedar frente al mismo escenario: un equipo que decepciona, una hinchada que pierde la paciencia y un proyecto que no consigue consolidarse. Cambian los entrenadores, cambian los jugadores y pasan las competencias, pero el resultado vuelve a ser el mismo. Y esta vez, la caída fue todavía más dura.