En un taller de Córdoba, las Hijas de San José trabajan a contrarreloj para producir las hostias que se utilizarán durante la visita del Papa León XIV a la Argentina.
A contrarreloj y con una producción que se multiplicó especialmente para la ocasión, las religiosas de la Congregación Hijas de San José, en Córdoba, trabajan para tener listas unas 400.000 hostias que serán utilizadas durante la visita del Papa León XIV a la Argentina.
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La hermana Mónica mostró cómo es el proceso de elaboración en el taller, donde habitualmente se producen hostias que luego son distribuidas en distintos puntos del país. “Estamos preparando lo necesario para la celebración con el Santo Padre León XIV”, explicó.
El proceso comienza con una receta sencilla: harina y agua. Cada jornada, las religiosas utilizan aproximadamente 25 kilos de harina, que mezclan con agua hasta obtener una preparación líquida y homogénea, similar a la masa de los panqueques.
Se trata de pan ácimo, es decir, sin levadura ni otros ingredientes. Una vez preparada la mezcla, comienza el proceso de cocción en máquinas especialmente adaptadas para producir las obleas.
Las religiosas colocan pequeñas porciones de la preparación sobre las planchas y las cocinan durante aproximadamente un minuto. De allí salen las láminas que luego serán transformadas en las hostias.
Pero el trabajo no termina con la cocción. Las obleas deben estacionarse antes de ser cortadas, ya que si se manipulan inmediatamente pueden secarse y quebrarse. Para lograr la textura adecuada, las religiosas las humedecen levemente antes de llevarlas a las máquinas de corte.
Las planchas cuentan con grabados que indican dónde deben realizarse los cortes, de acuerdo con el tamaño de cada hostia. Así se elaboran unidades de diferentes dimensiones, que luego son seleccionadas una por una.
“Cada plancha tiene un grabado, donde te marca dónde vamos a cortar las hostias grandes y las hostias chiquitas”, explicó la hermana Mónica. Después, las piezas son colocadas en recipientes para realizar un nuevo control y separar las que presentan roturas o imperfecciones.
El objetivo es que cada hostia llegue a la celebración en las mejores condiciones posibles. Una vez finalizada la selección, comienza el empaquetado para su posterior distribución.
La congregación también contempla las necesidades de las personas con celiaquía. Para ellas se realiza una producción especial, con un procedimiento separado para evitar la contaminación.
Primero se completa la elaboración convencional y luego se limpia y desinfecta una máquina destinada exclusivamente a la producción para celíacos. De esta manera, las religiosas preparan una alternativa específica para quienes necesitan consumir hostias elaboradas bajo condiciones especiales.
La llegada de León XIV generó un esfuerzo adicional en un trabajo que para las religiosas forma parte de su actividad cotidiana. “Más que un trabajo es un servicio a la Iglesia”, resumió la hermana Mónica.
La religiosa también expresó su agradecimiento al Papa por su próxima visita y aseguró que las monjas lo esperan “con muchísimo amor”. En ese sentido, recordó también a Francisco, quien durante su pontificado no pudo concretar una visita a la Argentina.
La visita de León XIV está prevista entre el 8 y el 11 de noviembre e incluirá actividades en Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján.
Durante esos cuatro días, el Papa participará de distintas celebraciones religiosas y encuentros. Entre las actividades previstas se encuentran tres misas centrales: una en el Monumento a los Españoles, en Palermo; otra en Córdoba, y una tercera en Luján.
El cronograma también contempla una vigilia con jóvenes, una celebración de vísperas en la Catedral Metropolitana y encuentros institucionales. La visita marcará el regreso de un Papa a la Argentina después de varias décadas.
Mientras se prepara la agenda oficial, en el taller cordobés las Hijas de San José avanzan con una tarea silenciosa pero fundamental para las celebraciones: 400.000 hostias que comenzaron con apenas harina, agua y el trabajo artesanal de las religiosas.