Después de consagrarse campeón de la tabla anual, el Xeneize le apunta a Banfield mientras espera la final de la Copa Sudamericana.
Boca todavía disfruta de la consagración en la Liga Profesional 2026, pero Rodolfo Arruabarrena ya comenzó a planificar los próximos desafíos. Tras la victoria agónica ante Defensa y Justicia, que le permitió conquistar el 75° título de su historia, el entrenador decidió otorgarle dos días de descanso al plantel antes de encarar la recta final de la temporada.
Los futbolistas volverán a entrenarse el martes por la tarde en el predio de Ezeiza, con la mirada puesta en la semifinal de la Copa Argentina ante Banfield, programada para el sábado 14 de noviembre, desde las 19, en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza.
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La pausa también servirá para recuperar físicamente a varios jugadores que terminaron exigidos el encuentro frente al Halcón. Uno de los casos es Leandro Paredes, quien fue reemplazado durante el segundo tiempo por una molestia muscular que, en principio, sería una contractura.
En medio de los festejos, Arruabarrena protagonizó un momento particular cuando sus dirigidos irrumpieron en la conferencia de prensa y lo bañaron con bebida isotónica. “Ya me desquitaré cuando vuelva al entrenamiento”, advirtió entre risas.
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Sin embargo, el Vasco dejó en claro que la consagración no debe provocar una relajación en el equipo. “No podemos hacer la plancha, tenemos que seguir buscando otros títulos, que va a ser difícil. Este grupo ha comido mierda y tiene que aprovechar y darle para adelante”, sostuvo.
Luego del compromiso ante Banfield, Boca afrontará la final de la Copa Sudamericana frente a Atlético Mineiro, el sábado 21 de noviembre en Barranquilla, con la ilusión de conseguir su primer título internacional desde la Recopa Sudamericana de 2008.
Con la primera conquista asegurada, Arruabarrena buscará mantener la intensidad competitiva del plantel para ir por nuevas vueltas olímpicas en un cierre de temporada que todavía tiene desafíos decisivos.