Así se despidió Fernando Altamirano en medio del homenaje de policías y vecinos. La agente fue asesinada el sábado durante un asalto en Ituzaingó.
En medio de un doloroso silencio, los restos de Lourdes Espíndola, la joven policía asesinada el sábado por un delincuente que le robó su arma reglamentaria, fueron trasladados desde la casa velatoria hacia el cementerio municipal de Berazategui.
El coche fúnebre salió minutos después de las 11 de la sala velatoria custodiado por una gran cantidad de patrulleros, motos y policías con uniformes de gala. El silencio solo se vio interrumpido por el llanto desgarrador del viudo de la joven y alguna exclamación aislada en reclamo de justicia.
"Chau, mi amor". Con esas palabras despidió Fernando Altamirano, también policía, a su compañera y madre de su hijo de 6 años. Después, tuvieron que ayudarlo a subir a uno de los autos del cortejo, quebrado por el dolor.
En el camino al cementerio, algunos vecinos salieron de sus casas y aplaudieron a Lourdes y a su familia, que se trasladaban seguidos de cerca por motos de la policía. Más temprano, había llegado al lugar el jefe de la Bonaerense, Fabián Perroni, quien aseguró que el crimen de la joven oficial "no va a quedar en la nada".
Fuente: TN