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Andrea Loto y una historia de lucha y superación

La árbitro santiagueña rompió las barreras y logró instalarse en el fútbol hasta llegar a dirigir a nivel nacional.

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26/05/2020 -

Su nombre es reconocido en el fútbol de Santiago del Estero. En un deporte lleno de prejuicios, ella logró forjar un camino en el arbitraje y cumplir su sueño de dirigir en diferentes estamentos del deporte a nivel nacional. Andrea Loto y una historia de superación. En diálogo con Diario Panorama, dio detalles del camino recorrido para cumplir con la meta de ser reconocida en el arbitraje santiagueño.

- ¿Cómo nace este deseo de árbitro?

- Nace en el ‘97 o ‘98 cuando jugaba al fútbol. Me tocó ser arquera; logro una gran atajada y tenía una gorra que quedó dentro del arco. Me levanté y fui a buscarla adentro con la pelota en la mano. Fui a protestar, el árbitro me expulsó y perdimos 1-0.

- ¿Cómo fue ese camino en el árbitraje?

- Arranqué en el 2000. Mi primer partido de inferiores fue en cancha de Güemes. Allí el problema no son los chicos, si no los padres. Ver por primera vez una mujer en el arbitraje se juzgó mucho. Había muchos prejuicios. Me costó mucho y la tuve que remar.

- ¿Qué pasaba con tus colegas árbitros?

- Al principio decían que no iba a llegar lejos. Que no iba a aguantar más. Sentí mucha competencia en lugar de cuidarme por ser la única mujer. Incluso a veces los dirigentes no querían que vaya a dirigir. Tuve muchos disgustos con mis pares. No entendía porqué no podían sentir que estaba a la misma altura que ellos, si entrenamos y tomamos clases juntos.

- ¿Para llegar a Primera tuviste muchos problemas?

- En el 2008 tenía que dirigir partidos de Primera para poder hacer un curso nacional y la Liga Santiagueña no me permitía dirigir. Solo me aceptaban como asistente en primera y como arbitro principal en reserva. En la Liga Añatuyense tuvieron la predisposición de ayudarme y acompañarme. Así pude tener la experiencia de 20 partidos en Primera para hacer el curso en Rosario.

- ¿Y en la Liga Santiagueña?

- Cuando termino en Añatuya, vuelvo a Santiago y con Petinichi, que era el presidente, me incorporo a la Liga Santiagueña. Encontré a muchos árbitros nuevos y arranqué como asistente; siempre tenía un pero.

- ¿Dirigiste primero en un torneo Regional antes que en la Liga Santiagueña?

- En enero de 2010 tuve mi primera designación como árbitro principal en el Argentino C en Colonia Dora. Todavía no dirigía Primera en Santiago y ya lo hice en una categoría superior. No le quedó otra a la Liga Santiagueña que designarme. Me mandaban a los equipos del interior.

- ¿Cuándo se da el cambio y empiezas a tener que dirigir partidos más trascendentes?

- Con la llegada de Toviggino cambia todo. Nos empieza a dar lugar a las mujeres y comenzaron a sumarse al arbitraje. Él me da la responsabilidad de dirigir el clásico entre Central Córdoba y Mitre. Fue una experiencia única. Siempre recalco el comportamiento de los jugadores, de maravilla.

- ¿Cómo fue la relación con los futbolistas?

- Al principio me costó. Los jugadores al ver una mujer pensaban que podía ser blandita. Pero yo siempre me manejé con respeto. Jamás se lo falté a un jugador y tampoco permití que me lo falten.

Andrea Loto es un símbolo en el arbitraje de Santiago del Estero al abrirle las puertas a otras mujeres que ahora pueden desempeñarse en esta profesión. Una luchadora que se superaró y demostró que se puede.

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