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Criptomonedas: el supuesto vínculo entre Charlotte Caniggia y el comerciante descuartizado

El policía detenido en la causa que investiga el asesinato de Fernando Pérez Algaba declaró ante el fiscal y habló de la existencia de una presunta relación de la víctima con la mediática.

19/08/2023

El comisario detenido por el crimen de Fernando Pérez Algaba, el vendedor de autos de alta gama que fue asesinado y descuartizado en Ingeniero Budge, declaró ante el fiscal Marcelo Domínguez y vinculó a la víctima con Charlotte Caniggia.

Se trata de Mariano Horacio Córdoba (48), oficial de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. El acusado le dijo al titular de la UFI N° 5 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora que era amigo de “Lechuga” desde hace aproximadamente dos años. Detalló además que comenzó su relación con él a partir del negocio de criptomonedas.

“Lo conoció en el mes de enero del 2021, cuando Fernando volvió de Cariló. Posteriormente, entabló una amistad con él a partir de que quería invertir en criptomonedas. Pero al poco tiempo empezaron a desmoronarse las criptomonedas y Fernando le decía que no se preocupe, que el valor de las criptomonedas fluctuaba”, detalla la declaración de Córdoba.

También dijo que conoció una oficina que había armado Fernando, donde había muchas computadoras con chicos haciendo traiding, muy ostentosa, que el declarante cree que, por dichos de Fernando, las oficinas se las había prestado Charlotte Caniggia.

Al respecto, el representante de la mediática aseguró que por el momento no saldrá a dar su versión de los hechos y aclaró: “Si sale a responder todas las cosas que se dicen, estaría todo el día con eso”.

Los vínculos comerciales y la amistad entre los principales sospechosos

Córdoba reveló que en 2021 le entregó 3.000 dólares a Pérez Algaba para invertir en criptomonedas, pero no recibió ningún tipo de recibo. Según su declaración, Fernando quería demostrar su estilo de vida. También contó que “Lechuga” lo invitó a su departamento de Puerto Madero. “Era una persona muy cariñosa, entradora”, aseguró.

En cuanto a la inversión que hizo para operar en el mercado virtual, el comisario explicó que el comerciante le “prometió una retribución mensual por el dinero que entregó”, pero Pérez Algaba “nunca entregó lo pautado”, diciéndole constantemente que le iba a pagar algún día, pero ese dinero nunca llegó.

A cambio de los 3.000 dólares, el comerciante le propuso que esa plata sea destinada a un proyecto inmobiliario llamado “Renacer” que iba a comenzar en General Rodríguez, con la compra venta de terrenos. “Le pedía sustituir la deuda con esa transacción”, refiere el documento.

El hombre fue detenido el martes, después de ser pasado a disponibilidad en la fuerza. Tras esta decisión, Domínguez pidió investigarlo por su presunta participación en el crimen Pérez Algaba.

De acuerdo al pedido de detención, el comisario, quien se desempeñaba en el área de comunicaciones de la Policía de la Ciudad, tenía vínculos comerciales con el principal acusado y ahora detenido, Maximiliano Pilepich.

El Ministerio Público cree que Córdoba le pasó a Pilepich un número de teléfono con el que el acusado tuvo muchas llamadas entre el 18 y 19 de julio pasado, días en los que se cree que Pérez Algaba fue asesinado.

El fiscal considera que el comisario, además de habilitarle la línea telefónica, instruyó al exsocio de la víctima en cómo emplear y manejar la cuestión tecnológica para evitar ser vinculado al hecho.

Al respecto, Córdoba declaró que conoció a Pilepich con la comercialización de terrenos en el barrio Renacer. El principal sospechoso le había pedido al comisario que “consiga gente para venderle esos lotes” y así quedarse con una comisión de 500 dólares por cada venta, pero que fue todo “de palabra”. De esta forma, comenzaron una relación de amistad mientras Pérez Algaba viajaba por Miami.

“Maxi tenía muchos problemas familiares y psicológicos. Fue varias veces a su casa y él le contaba que tomaba pastillas ansiolíticas por todos los problemas que tenía”, dice la declaración de Córdoba. También contó que Pilepich tenía intenciones de suicidarse. “Le preguntaba a su psiquiatra cuál era la mejor manera de matarse”, aseguró.

Sobre el teléfono a nombre de Córdoba que la policía le encontró a Pilepich cuando fue detenido, declaró que se lo dio porque “estaba agobiado de tener dos celulares que le sonaba constantemente”. Por eso, le prestó uno “para que se comunique solo con su familia”. Justamente, el dispositivo le pertenece al Ministerio de Seguridad de CABA y no permite descargar ninguna aplicación. Por eso, el comisario lo configuró para que no pueda ser localizado.