"Maixabel" a la francesa dirigida con sensibilidad e inteligencia por Jeanne Herry y con las estrellas del firmamento cinematográfico galo.
Por Blai Morell
Para Fotogramas
Aunque la realidad se empeñe en decirnos lo contrario, nunca hay que perder la fe en la especie humana. Y esta película-bálsamo es el ejemplo perfecto. Como la no menos espléndida ‘Maixabel’, esta historia que se agarra al concepto de la justicia restaurativa reúne a víctima (s) y agresor (es) para mostrar lo que aflora cuando nos tomamos la molestia de escuchar al enemigo a priori irreconciliable. Asiéndose a un naturalismo dialogado en el que nada suena a falso, esta conmovedora oda a la resiliencia sumerge al espectador en un viaje colectivo e impregnado de sensibilidad, inteligencia y humanidad.
Y es que como esa jugadora segura de tener una mano ganadora, Herry lo apuesta todo a las emociones expresadas a través de palabras y miradas: de hecho las filma como pocas veces se ha hecho en el cine, en formato panorámico y con primeros planos al más puro estilo Leone de su extraordinario ‘dream team’ actoral que encarna a estos seres magullados que hablan, que escuchan, siempre con respeto. El mismo que se merece esta cautivadora y magistral experiencia catártica tan dura como llena de esperanza.
Para quienes creen en el maravilloso poder de la palabra y nunca ponen freno al diálogo.