La alcaldesa de Las Condes pidió que el duelo por la Copa Libertadores se dispute sin público xeneize al considerarlo de “alto riesgo”. La decisión final se conocerá en los próximos días.
En la previa del cruce entre Boca Juniors y Universidad Católica por la primera fecha de la Copa Libertadores, en Chile crece la polémica por la presencia de hinchas visitantes. La alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, solicitó formalmente que el partido se juegue sin público xeneize por considerarlo de “alto riesgo”.
El pedido fue elevado al delegado presidencial, Germán Codina, quien junto a las autoridades locales deberá tomar una decisión en las próximas horas. El encuentro está programado para el martes 7 de abril en el estadio Claro Arena, y la definición será clave para avanzar con la logística de entradas y viajes.
En un principio, la idea era otorgarle apenas 450 localidades a los hinchas de Boca, aunque esa posibilidad choca con las normativas de la CONMEBOL, que exige un cupo mayor y podría sancionar económicamente a los organizadores en caso de incumplimiento.
El argumento principal de las autoridades chilenas está vinculado a los antecedentes recientes de violencia en competiciones internacionales. Puntualmente, se recuerda lo sucedido en agosto del año pasado durante un partido de Copa Sudamericana entre Independiente y Universidad de Chile, que terminó en graves incidentes.
Aquel episodio derivó en duras sanciones por parte de la CONMEBOL y marcó un antes y un después en la organización de partidos entre equipos argentinos y chilenos. Si bien ni Boca ni Universidad Católica estuvieron involucrados en esos hechos, el temor a nuevos hechos de violencia mantiene en alerta a las autoridades trasandinas.