La histórica subcampeona de la primera edición ingresó a la casa tras 25 años y protagonizó un momento cargado de nostalgia, emoción y polémica.
La casa de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) vivió una noche especial con el regreso de Tamara Paganini, una de las figuras más recordadas de la primera edición del reality, quien volvió a ingresar tras 25 años.
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Vestida con un llamativo vestido plateado, fue recibida por Santiago del Moro, quien destacó su vuelta como “una gran revancha, no sólo en el juego, sino en la vida”.
Tamara ya está en la casa: ingreso, presentación y primeras reacciones de los jugadores
— Gran Hermano (@GranHermanoAr) March 31, 2026
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Fiel a su estilo, “La India” no tardó en marcar su impronta y lanzó una frase que hizo estallar a la audiencia:
“La casa es mía y todo lo demás son okupas. Hay que sacar a los okupas”.
Un ingreso cargado de nostalgia
Uno de los detalles más emotivos fue la presencia de “Sasha”, la oveja de peluche que la acompañó en 2001.
“Esta es Sasha, la original”, dijo entre risas, recordando su paso por la primera edición.
Antes de ingresar, la producción proyectó un video con sus momentos más icónicos, mientras sonaba “Amor narcótico”, canción asociada a su historia en el programa.
Ya dentro de la casa, saludó a los participantes con su clásico estilo:
“¡Hola, hijos de puta!”, gritó, desatando risas y sorpresa.
Luego, dejó una de las frases de la noche:
“Cuando me fui era un pollito y ahora soy un halcón”.
Impacto y emoción dentro de la casa
Durante su recorrido, Tamara se mostró emocionada y sorprendida por los cambios del formato:
“Me muero con las cámaras modernas de ahora… ustedes no saben lo que eran las de antes”, comentó.
También interactuó con los jugadores, bromeó sobre el tamaño de la casa y no ocultó su entusiasmo:
“Estoy muy feliz, muy, muy feliz de estar acá”.
El momento generó una fuerte reacción entre los participantes, especialmente por el reencuentro con figuras como Andrea del Boca, en una escena cargada de emoción.
Una historia marcada por la polémica
El regreso de Paganini también reavivó su historia con el reality, ya que tras su salida en 2001 mantuvo un conflicto judicial con Telefe que se extendió por más de una década.
En ese contexto, llegó a afirmar:
“Gran Hermano me destruyó la vida”, al referirse al impacto que tuvo la exposición mediática.
El conflicto finalmente se resolvió con un acuerdo económico, aunque ella siempre sostuvo que buscaba una reparación simbólica:
“No quería plata, quería que me pidan perdón públicamente”.
Su vuelta marca no solo un regreso televisivo, sino también un nuevo capítulo en su relación con el programa, en una edición que apuesta fuerte por la nostalgia y las figuras históricas del reality.