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Masivo despliegue de seguridad en Pakistán ante posible nueva ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán

Más de 10.000 agentes y personal policial fueron desplegados en Rawalpindi, donde las autoridades establecieron además 600 puestos de control especiales.

Hoy 09:20

Pakistán desplegó este domingo un masivo operativo de seguridad en su capital y en la ciudad vecina de Rawalpindi en previsión de una posible nueva ronda de negociaciones directas entre Estados Unidos e Irán, en un momento crítico para la tregua de dos semanas entre ambos países, que expira el próximo miércoles.

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El comisionado jefe de Islamabad, Irfan Nawaz Memon, anunció en redes sociales la suspensión del transporte pesado y público en la ciudad “hasta nuevo aviso”. Su homólogo en Rawalpindi, Hasan Waqar Cheema, replicó la medida desde el mediodía local. Más de 10.000 agentes y personal policial fueron desplegados en Rawalpindi, donde las autoridades establecieron además 600 puestos de control especiales con vigilancia estricta en todos los puntos de entrada y salida. Islamabad prevé elevar su nivel de alerta en las próximas horas.

Sin embargo, la celebración de las conversaciones dista de estar confirmada. Fuentes anónimas de la mediación pakistaní indicaron a la cadena GEO TV que por el momento desconocen cualquier fecha concreta para las negociaciones y que no tienen información sobre la llegada de una delegación estadounidense preparatoria.

El canciller pakistaní Ishaq Dar había señalado el sábado que su país trabaja para “tender puentes” entre Washington y Teherán, y se esperaba que Islamabad acoja una segunda ronda de negociaciones a comienzos de la semana. Según el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, el jefe del Ejército pakistaní visitó Teherán y trasladó “nuevas propuestas” estadounidenses, que los iraníes estudian.


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No obstante, el contexto diplomático se ha deteriorado significativamente en las últimas horas. Irán ratificó su bloqueo en el estrecho de Ormuz, que mantiene cerrado al tráfico comercial, en respuesta al bloqueo naval que Estados Unidos mantiene sobre los puertos iraníes. El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohammed Bagher Qalibaf, advirtió en televisión estatal que “es imposible que otros pasen por el estrecho de Ormuz mientras nosotros no podemos” y calificó la postura de Washington de “decisión ingenua tomada por ignorancia”.

El viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Saeed Khatibzadeh, fue más directo: Teherán no está listo para una nueva ronda de conversaciones cara a cara porque Estados Unidos “no ha abandonado su posición maximalista”. Agregó además que Irán no entregará sus reservas de 440 kilogramos de uranio enriquecido de alta pureza a Washington, calificando la propuesta de “punto de partida imposible”.

La tensión en el estrecho escaló el sábado cuando lanchas de la Guardia Revolucionaria iraní abrieron fuego contra dos buques de bandera india en pleno tránsito, obligándolos a dar media vuelta. El incidente, confirmado por el centro británico de operaciones marítimas UKMTO, devolvió el estrecho —por el que transita normalmente cerca de un quinto del comercio mundial de petróleo— a su estado anterior a la tregua, profundizando la crisis energética global. India convocó al embajador iraní en Nueva Delhi para protestar por el ataque.

El presidente Donald Trump, que había señalado el sábado que las negociaciones estaban “muy cerca” de un acuerdo, acusó a Irán de intentar “chantajear” a Washington e insistió en mantener el bloqueo naval. Al mismo tiempo, el canciller egipcio Badr Abdelatty, otro de los mediadores en el conflicto, se mostró optimista sobre la posibilidad de un acuerdo próximo.

Con el alto el fuego a cuatro días de su vencimiento, Pakistán se encuentra en el centro de una ecuación diplomática de alto riesgo: la de intentar acercar a dos partes que, públicamente, parecen más alejadas que nunca.