El Tribunal de Justicia de Minas Gerais ratificó la prisión preventiva de Eduardo Ignacio Murias, detenido tras un episodio ocurrido en un tren turístico. Sus abogados preparan ahora una apelación ante el Superior Tribunal de Justicia en Brasilia.
La situación procesal de Eduardo Ignacio Murias, el ciudadano santiagueño de 63 años detenido en el estado de Minas Gerais bajo la acusación de racismo, sumó un nuevo revés judicial. El Tribunal de Justicia de Minas Gerais (TJMG) rechazó este lunes el pedido de hábeas corpus que solicitaba su inmediata liberación, ratificando la prisión preventiva del imputado.
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Los representantes legales de Murias preparan ahora una presentación de urgencia ante el Superior Tribunal de Justicia (STJ) en Brasilia, según pudo confirmar su defensa. El recurso de hábeas corpus ante la máxima instancia de la justicia ordinaria del país buscará revertir la detención, luego de que el tribunal estatal se limitara a una negativa formal, evitando adentrarse en cuestiones de fondo en una causa que se encuentra bajo secreto de sumario.
Murias, oriundo de Santiago del Estero, permanece detenido de forma preventiva desde el lunes 25 de mayo, tras un tenso episodio ocurrido el domingo previo a bordo del tren turístico María Fumaça, que conecta las localidades históricas de São João del-Rei y Tiradentes.
De acuerdo con la investigación de la Policía Civil, pasajeros del vagón denunciaron que el argentino, quien se encontraba como turista en Brasil y tenía previsto regresar a la Argentina este viernes, captaba imágenes de un niño de siete años sin autorización. En la revisión posterior de su teléfono celular se detectaron mensajes de WhatsApp escritos en español con alusiones despectivas al color de la piel del menor y referencias a la esclavitud, un cuadro que la querella califica como un delito ya consumado de racismo.
La resolución judicial fue recibida con alivio por la querella. “Entendemos que es la decisión más acertada debido al contexto de la situación”, afirmó el abogado Gilberto Silva, especialista en asuntos raciales y representante de Dominique, la madre del niño.
Para el letrado, la medida se justifica no solo por la materialidad del hecho, sino también por el riesgo de fuga y de que el sospechoso abandone el país. Silva detalló además que, aunque la familia experimentó “una sensación de comienzo de justicia”, se encuentra psicológicamente “muy afectada”.
El caso puso bajo la lupa el fuerte endurecimiento de la cultura jurídica brasileña en el combate a los casos de racismo. Uno de los ejes centrales que la defensa llevará ahora a los tribunales federales de Brasilia es el riesgo para la integridad física del ciudadano argentino dentro del sistema penitenciario brasileño.