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Los tripulantes ingresaron a la cápsula SpaceX Crew Dragon Freedom y se colocaron sus trajes espaciales para poder abandonar la estación con rapidez si la situación empeoraba.
Un desperfecto que desde hace años mantiene en alerta a ingenieros de la Estación Espacial Internacional (ISS) provocó este viernes la activación de protocolos de seguridad poco habituales.
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Mientras se realizaban trabajos de reparación en el segmento ruso del complejo espacial, la NASA ordenó a cinco astronautas refugiarse en una cápsula acoplada a la estación y prepararse para una eventual evacuación.
La medida fue adoptada durante una intervención en el módulo Zvezda, donde dos cosmonautas trabajaban para contener nuevas fugas de aire detectadas en un túnel de la nave. Como parte del procedimiento preventivo, los tripulantes ingresaron a la cápsula SpaceX Crew Dragon Freedom y se colocaron sus trajes espaciales para poder abandonar la estación con rapidez si la situación empeoraba.
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Horas después, la NASA informó que los astronautas podían regresar a sus actividades habituales. La decisión llegó luego de que Roscosmos suspendiera temporalmente las tareas de reparación para analizar nuevas mediciones y datos obtenidos durante la operación.
Aunque no fue necesaria una evacuación, el episodio reavivó un problema técnico que acompaña a la ISS desde hace varios años y que la NASA vigila de cerca debido a sus implicaciones para la seguridad del laboratorio espacial.
Una fuga detectada en 2019 que todavía preocupa a la NASA
El origen de la falla que provocó el incidente de hoy se encuentra en el túnel PrK, una pequeña estructura que conecta un puerto de acoplamiento con el módulo ruso Zvezda. Allí aparecieron grietas microscópicas que permiten el escape gradual de aire hacia el espacio.
Roscosmos, la agencia espacial de Rusia, reportó por primera vez el problema en septiembre de 2019. Desde entonces se realizaron múltiples inspecciones, aplicaciones de selladores y reparaciones parciales para intentar contener las pérdidas de presión. Sin embargo, ninguna de esas medidas logró eliminar por completo la fuga.
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Con el paso del tiempo, la situación se agravó y en la actualidad la pérdida alcanza cerca de un kilo de aire por día, una cifra que llevó a la NASA a clasificar el problema como el riesgo de seguridad más importante de la estación espacial.
A comienzos de este año, los ingenieros creían haber alcanzado una situación estable tras varias intervenciones. Sin embargo, persistían dudas sobre si el problema había sido realmente solucionado. El 1° de mayo, sensores instalados en la estación detectaron una nueva caída de presión y se confirmó que la fuga seguía presente.
Durante esta semana, la pérdida de aire aumentó de nuevo, lo que llevó a Roscosmos a reemplazar las reparaciones temporales por una intervención más amplia.
Por qué cinco astronautas se refugiaron en una cápsula de emergencia
La razón del operativo fue sencilla: los cosmonautas debían trabajar precisamente en la sección afectada por la pérdida de presión. Si las grietas aumentaban de tamaño durante la reparación, el escape de aire podía acelerarse más rápido de lo que los equipos en tierra podían compensarlo.
Por ese motivo, la NASA ordenó a Jessica Meir, Jack Hathaway, Sophie Adenot, Andrey Fedyaev y Chris Williams permanecer dentro de la Dragon Freedom. La nave funciona como un vehículo de emergencia capaz de desacoplarse de la estación y emprender el regreso a la Tierra en caso de necesidad.
Mientras tanto, los cosmonautas Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev continuaron las tareas en el segmento ruso. En caso de tener que evacuar completamente la ISS, ellos regresarían con la nave Soyuz, mientras que los integrantes de Crew-12 utilizarían la Dragon.
Según reportes difundidos por medios rusos, durante los trabajos se identificaron dos fugas y una de ellas ya fue reparada. Roscosmos también aseguró que ni la tripulación ni los sistemas de la estación estuvieron en peligro. La situación quedó bajo control y los astronautas regresaron a sus tareas habituales.