El pacto, que deberá ser aprobado por el Congreso estadounidense, contempla cooperación en energía nuclear con fines pacíficos y genera preocupación por la posibilidad de que Arabia Saudita pueda enriquecer uranio en el futuro.
Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron un acuerdo de cooperación nuclear civil que permitirá al reino avanzar en el desarrollo de un programa destinado a la generación de energía, en una decisión que ya despertó inquietud tanto en Israel como entre legisladores estadounidenses.
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El denominado "Acuerdo 123" fue suscripto por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y el ministro saudita Abdulaziz bin Salman, y aún deberá ser ratificado por el Congreso de ese país antes de entrar en vigencia.
Según informó el Gobierno estadounidense, el convenio tiene fines exclusivamente pacíficos y contempla compromisos de no proliferación nuclear, además de otorgar a empresas norteamericanas una posición preferencial para participar en proyectos vinculados al desarrollo de la industria nuclear saudita.
Sin embargo, medios estadounidenses señalaron que el acuerdo podría habilitar a Arabia Saudita a enriquecer uranio, una posibilidad que supera el alcance de otros convenios similares firmados por Washington con aliados de la región, como Emiratos Árabes Unidos.
Esa posibilidad generó preocupación en Israel y también recibió cuestionamientos de legisladores demócratas y de algunos dirigentes republicanos, quienes advirtieron sobre el riesgo de que un programa civil pueda derivar, en el futuro, en capacidades con fines militares.
De acuerdo con versiones publicadas por la prensa estadounidense, el acuerdo tendría una vigencia de 30 años e incluiría la construcción de una planta de enriquecimiento de uranio por parte de empresas estadounidenses, siempre que un estudio técnico conjunto determine que el proyecto resulta necesario.
La firma del convenio se produce en un escenario de creciente tensión en Oriente Medio, marcado por el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán y por la histórica rivalidad entre Teherán y Riad. Washington continúa buscando limitar el desarrollo nuclear iraní, mientras sostiene que el programa saudita estará destinado únicamente a usos civiles.
Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, Donald Trump reforzó el vínculo con Arabia Saudita, impulsando acuerdos estratégicos en materia de energía y defensa. Paralelamente, Estados Unidos mantiene negociaciones para promover una eventual normalización de las relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita e Israel, aunque ambos países todavía no mantienen vínculos oficiales.