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Opinión y Actualidad

El peronismo y el Día de las Varias Lealtades

La dispersión de actos previstos por distintos sectores del PJ demuestra con claridad el desconcierto que persiste en el partido desde la derrota frente a Javier Milei en 2023.

Hoy 06:37

Por Pablo Vaca
Para Clarín

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La fecha es fuerte. 17 de octubre. Entre los más grandes retrotrae a manifestaciones masivas, actos a los que el país miraba con atención (o admiración, o temor) porque el peronismo, con la excusa de recordar su propia capacidad de movilización y en nombre del General, sacaba músculo. Era un músculo enorme.

Pero de aquel día inaugural pasaron 81 años, y de la muerte de Perón, 52. Y varias encarnaciones del Justicialismo. A punto tal que hoy podría preguntarse, con auténtica incertidumbre, a quién o a qué le deben lealtad los peronistas.

¿A las ideas de aquel viejo caudillo al que rescató de la cárcel “el pueblo” con las patas en la fuente? ¿A su última gran líder, Cristina Kirchner, que casualmente también está presa, pero condenada por corrupción e inhabilitada por vida a ser candidata? ¿A la posibilidad de la vuelta al poder a través de alguna clase de renovación, personificada hoy especialmente por Axel Kicillof?

La respuesta más certera parece ser que no hay una sola respuesta, valga el juego de palabras. El desconcierto sigue dominando al peronismo, que aparece desperdigado y desorientado. Nada lo expresa mejor que los actos previstos para celebrar el Día de la Lealtad versión 2026.

La CGT, que arrancó pensando en una cancha para el festejo, tomó un baño de realidad y armó finalmente algo más acorde con su poder real en el siglo XXI: un acto formal este viernes en la sede de Azopardo 802 y luego un festival en un centro cultural de Chacarita con aires de modernidad y shows de La T y La M, La Bomba de Tiempo, Willy Bronca, Mía Folino y los DJ Pato Smink y La Coneja China.

También hará la suya el gobernador bonaerense, en el gesto más contundente de la fecha.

A diferencia del año pasado, Kicillof no coincidirá con el kirchnerismo duro en la puerta de la prisión/hogar de Cristina. Levantará su bandera de independencia interna en La Matanza, donde sus anfitriones Fernando Espinoza y Verónica Magario, armaron para el sábado un acto modesto en el polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán.

El kirchnerismo residual, por su parte, reclamará la libertad de la expresidenta frente a San José 1111, con el asterisco de que el principal referente libre del sector, Máximo Kirchner, viajará a Chaco, donde será recibido por el hoy senador Jorge Capitanich.

Un tercer sector, el Frente Renovador, leal a Sergio Massa, no anunció un encuentro principal, pero no se sumará ni a cristinistas ni a kicillofistas.

Finalmente, tres gobernadores harán actos locales (Sergio Ziliotto en La Pampa, Osvaldo Jaldo en Tucumán y Gildo Insfrán en Formosa) y Juan Grabois no asistirá a ninguno.

De fondo, por supuesto, está la pelea por quién termina con el mango de la sartén en el partido que es, pese a todo, la principal fuerza de oposición, la única con alguna posibilidad real de destronar a Javier Milei en las presidenciales de 2027.

Justamente el Presidente funciona, por ahora, como gran ordenador del sector, cuya propuesta común es agitar el espanto al libertario.

¿Será suficiente el antimileísmo como consigna? Probablemente, no: el antikirchnerismo actúa como contrapeso. En verdad, quien acierte con el grado de rechazo al oficialismo tendrá más posibilidades. ¿Hay que demoler todo lo realizado por Milei o una parte debe sobrevivir?

En términos de peronismo básico: ¿cuánta lealtad a aquello de “combatiendo al capital” hará falta proclamar en 2027 para sumar votos?