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Día Internacional de la Tartamudez: qué mitos persisten y por qué es clave consultar a tiempo

En diálogo con Noticiero 7, la licenciada en Fonoaudiología Ana Manzur explicó cómo se manifiesta la tartamudez, por qué no debe minimizarse en la infancia y qué actitudes ayudan a acompañar con mayor empatía.

Hoy 15:17

Cada 22 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Toma de Conciencia de la Tartamudez, una fecha destinada a derribar mitos y generar mayor comprensión sobre una condición que históricamente estuvo rodeada de prejuicios.

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En diálogo con Noticiero 7, la licenciada en Fonoaudiología Ana Manzur explicó que existe una importante predisposición genética: alrededor del 80% de las personas que tartamudean tienen algún familiar directo o indirecto que presenta o presentó esta condición en algún momento de su vida.

“La mayoría de las personas que tartamudean comienzan en la infancia”, señaló. Según detalló, la tartamudez suele aparecer entre los 2 y los 5 años, etapa en la que los niños se encuentran en pleno desarrollo del lenguaje.

Entre sus manifestaciones pueden aparecer repeticiones, prolongaciones o bloqueos al hablar, que en algunos casos están acompañados por tensión o esfuerzo.

Por qué es importante consultar temprano

Manzur remarcó que estos signos no deben confundirse con los errores propios de un niño que está aprendiendo a hablar.

“La tartamudez no es algo que se espera en el desarrollo del lenguaje de un niño”, explicó, y cuestionó la idea de simplemente esperar para ver si desaparece por sí sola.

La especialista indicó que los niños de hasta aproximadamente 5 o 6 años tienen mayores posibilidades de recuperar la fluidez cuando reciben una intervención adecuada y temprana.

A partir de esa edad, explicó, la tartamudez puede convertirse en una condición persistente. Sin embargo, aclaró que eso no significa que no existan herramientas o tratamientos para mejorar la comodidad y la comunicación de la persona.

Cómo acompañar a una persona que tartamudea

Uno de los puntos centrales de la entrevista estuvo relacionado con la actitud del entorno. Manzur destacó que acompañar correctamente no implica terminar las palabras o intentar acelerar el discurso.

“Lo mejor que podemos hacer es escuchar el mensaje, mirar a los ojos, no interrumpir, no completar las frases y prestar atención al contenido y no a la forma”, sostuvo.

Para la profesional, estas acciones forman parte de una comunicación basada en la empatía y el respeto por la diversidad.

“Es una característica del habla, una forma de hablar diferente”, explicó, y remarcó la necesidad de abandonar los preconceptos que todavía existen alrededor de la tartamudez.

“No hablamos de cura”

La fonoaudióloga también aclaró otro de los grandes mitos vinculados con esta condición. Según explicó, la evidencia científica actual no considera a la tartamudez una enfermedad, por lo que no corresponde hablar de una “cura”.

“Es una condición del habla”, señaló. En el caso de los niños, los tratamientos buscan favorecer la fluidez, la comodidad y brindar herramientas tanto al menor como a su entorno.

En adolescentes y adultos con tartamudez persistente, en tanto, el abordaje apunta a conseguir mayor comodidad al comunicarse, sin centrar toda la atención en las interrupciones del habla.

“Esto no es una elección, sino una forma diferente de hablar”, concluyó Manzur, al remarcar la importancia de generar conciencia para reducir los prejuicios que pueden afectar a las personas que tartamudean.